29 diciembre 2012

Cozy Powell


El 29 de diciembre de 1947 nació en Cirencester (Inglaterra) el baterista de rock Colin Flooks, más conocido por Cozy Powell.

Powell fue uno de los más respetados e influyentes bateristas del rock. Comenzó muy joven y con quince años ya era uno de los mejores del país. A lo largo de los años militó en grupos como Rainbow, Whitesnake, Emerson, Lake & Powell, Black Sabbath, Michael Schenker Group, Jeff Beck Group y, cuando murió John Bonham en 1980, Powell fue uno de los que sonaban para ocupar su puesto en Led Zeppelin, antes de que estos decidieran separarse.
Con su propia banda, Cozy Powell, publicó entre 1979 y 1992, cuatro álbumes de rock instrumental, acompañado de ilustres músicos como los guitarristas Jeff Beck, Bernie Marsden y Gary Moore o el bajista Jack Bruce, entre otros.

Otra de sus pasiones fueron las motocicletas y los coches deportivos, participando incluso para Hitachi en alguna carrera del circuito británico. Esa pasión por la velocidad le terminaría matando. En abril de 1998 se estrelló con su automóvil en la autopista M4 en las cercanías de Bristol. Otros motivos del accidente podían haber sido el mal tiempo y que estaba hablando por teléfono con su novia. Tenía 50 años.

Rick Danko


El 29 de diciembre de 1943 nació en Greens' Corners, Ontario, el músico y cantante canadiense Rick Danko, conocido por su trabajo con The Band.

Rick Danko (2º por la izq.) con The Hawks
Desde muy joven y gracias a la radio que había en casa se familiarizó con el country y el R&B. A los doce años, formó su primer grupo, la Rick Danko Band, y con catorce años abandonó el colegio para hacerse músico. En 1960, ya un veterano con cinco años de experiencia, fue contratado como telonero de un afamado intérprete de rockabilly, Ronnie Hawkins, cuyo grupo de acompañamiento, The Hawks, estaba considerado de lo mejorcito en el mundillo musical canadiense.

Danko y Dylan en 1966
Levon Helm y Robbie Robertson, miembros de la banda, impresionados con el talento de Danko, le invitaron a formar parte de los Hawks como guitarra rítmica. Más tarde tuvo que sustituir al recién expulsado bajista, para lo cual, Rick tuvo que aprender rápidamente a tocar el instrumento. Posteriormente llegarían Richard Manuel y Garth Hudson y, tras seguir como banda de Hawkins hasta 1964, continuaron sin solista tocando en circuitos desde Ontario hasta Arkansas, en los que llegaron a ser denominados 'the best fuckin' bar band in the land' (la jodida mejor banda de bar del país)

The Band (1969)
Continuaron girando por Canada y el norte de Estados Unidos hasta que recibieron una llamada de Bob Dylan para que le acompañaran en una gira. A finales de los años sesenta, simplemente como The Band, y bajo el sello Capitol Records publicaron su álbum debut, 'Music from Big Pink' (1968), una de las obras maestras del rock. A este le siguieron 'The Band' (1969), 'Stage Fright' (1970), 'Cahoots' (1971), 'Moondog Matinee' (1973), 'Northern Lights-Southern Cross' (1975) y 'Islands' (1976), los cuales no hicieron más que añadir temas memorables a su magnífico catálogo.

 

Danko cantó la voz solista en la mayoría de sus más célebres canciones, como 'Long black veil', 'Caledonia mission' y 'This wheel's on fire', escrita por Danko en colaboración con Dylan.

Danko y Robertson en The Last Waltz (1976)
En 1974 volvieron a acompañar a Dylan en su doble álbum en directo 'Before the Flood'  y al año siguiente se puso a la venta otro magnífico doble álbum, 'The Basement Tapes', una colección de 16 canciones que Dylan y los miembros de The Band habían grabado en 1967 en Woodstock, -donde residían la mayoría- durante la convalecencia de Bob de su accidente de motocicleta. A esas canciones, la discográfica CBS añadió ocho temas de The Band grabados en diversas localizaciones y fechas posteriores.

Tras la separación de la banda, sucedida a continuación de su concierto de despedida el día de Acción de Gracias de 1976 en el San Francisco Winterland (recogido en el film 'The Last Waltz' de Scorcese), Danko publicó un álbum de escaso éxito, 'Rick Danko' y a pesar de grabar un segundo trabajo, que no apareció en su día (se publicó en 2005 como parte de la recopilación 'Cryin' Heart Blues'), en Arista Records le rescindieron el contrato.

En los últimos años participó en diversas versiones -incompletas- de The Band y en las primeras formaciones de la All Starr Band de Ringo Starr. Tras sufrir un accidente de automóvil, tuvo secuelas que le hicieron adicto a varias drogas y al alcohol. Rick murió en diciembre de 1999 a los 56 años.

Tomás Bretón


El 29 de diciembre de 1850 nació en Salamanca el violinista, director y compositor español Tomás Bretón que influyó decisivamente en la modernización de la vida musical de su país. Realizó sus primeros estudios musicales en la Escuela de Nobles y Bellas Artes de San Eloy en su ciudad natal, donde se ganó la vida tocando en pequeñas orquestas provinciales, teatros e iglesias. A los 16 años se trasladó a Madrid, donde tocó en orquestas de teatros de zarzuela y continuó su aprendizaje en el Real Conservatorio bajo las enseñanzas del maestro Emilio Arrieta. En 1872 recibió, junto con Ruperto Chapí, el primer premio de composición del Conservatorio.

Tras varios años trabajando en pequeños teatros en 1881 fue becado por la Academia de Bellas Artes de San Fernando para estudiar en el extranjero, residiendo en Roma, Milán, Viena y París entre 1881 y 1884. Allí encontró tiempo para trabajar en obras más ambiciosas, como el oratorio “El Apocalipsis” y su ópera “Los amantes de Teruel”. El estreno de esta última en el Teatro Real de Madrid le consolidó como el principal impulsor de la ópera española. Debe destacarse además su intensa labor como director de orquesta, primero en la Unión Artístico Musical (1878-81), que el mismo fundó, como en la Sociedad de Conciertos de Madrid, principal orquesta madrileña que dirigió entre 1885 y 1891. Logró consolidar los ciclos de conciertos en Madrid con programaciones abiertas a la música española y a las novedades internacionales. En 1901 asumió la dirección del Conservatorio de Madrid, puesto que mantuvo hasta su jubilación en 1921, luchando por modernizar las enseñanzas del centro y buscando relaciones internacionales. Murió en Madrid el 2 de diciembre de 1923.

Bretón y la ópera
La ópera constituye el hilo conductor de la carrera de Tomás Bretón, aunque fue un prolífico compositor en campos poco desarrollados en España como la música sinfónica y de cámara, además de realizar numerosas zarzuelas en muy diferentes géneros y estilos. No obstante, la ópera fue su verdadera obsesión y siempre tuvo sobre su mesa un libreto sobre el que trabajaba. Son muy numerosos los escritos en los que defendió la importancia de la ópera nacional, escribiendo entre 1885 y 1919 folletos, conferencias y discursos que expuso en los principales foros culturales de su época, como la Academia de Bellas Artes, Ateneo de Madrid, Círculo de Bellas Artes y el propio Conservatorio, del que fue director durante más de veinte años. En ellos insiste siempre en las mismas ideas, criticando la desidia y desinterés de las infraestructuras musicales de su época, y proponiendo opciones para solucionar el problema de la ópera nacional:

• Utilización del idioma propio en la ópera. Según Bretón, el rasgo fundamental es la utilización del castellano, proponiendo incluso la traducción del repertorio internacional, a la manera de otros países como Alemania o Inglaterra. No obstante, este rasgo también favorece el desarrollo de un estilo musical propio, en el que se integran temas y cantos nacionales, sin buscar ningún carácter de esencia, ni ninguna mística nacionalista a la manera de Pedrell.
• Asimilación en la ópera nacional de los modelos operísticos internacionales. Bretón no renuncia a sintetizar en sus obras las prácticas europeas, tanto la grandiosidad de la ópera francesa, como el desarrollo sinfónico wagneriano o la tradición italiana, a la que no renuncia dada la afinidad latina de lo español.
• El desarrollo de la ópera nacional no es sólo una cuestión cultural, sino también económica, ya que permitirá el desarrollo de teatros y redes de producción nacionales que repercutirán en la economía española. De esta manera, los gastos de la ópera no irán a parar a los divos y compositores extranjeros, sino a los artistas nacionales, que encontrarán en la ópera un importante medio de vida. Además, el mercado es potencialmente muy amplio debido a las posibilidades que ofrece la América de habla hispana.


La defensa de la ópera nacional no se limitó al plano teórico, sino que a lo largo de su vida compuso una serie de óperas en las que exponía de manera práctica sus ideas. Su primera ópera fue “Guzmán el Bueno” (1876), ópera en 1 acto estrenada en el Teatro Apolo, Preludio (Miguel Roa, dir. & Orquesta de la comunidad de Madrid) trabajo de corte escolar con un excesivo carácter tradicional condicionado por el libreto de Arnao. Aún así, el estreno de esta modesta ópera en un acto resultó bastante complicado, lo que ponía en evidencia la escasa receptividad de los teatros españoles para el género operístico.

La disponibilidad de tiempo para trabajar facilitada por la beca de la Academia de Roma entre 1881 y 1884, ofreció a Bretón la posibilidad de afrontar un trabajo operístico más complejo y ambicioso en “Los amantes de Teruel” Preludio (Miguel Roa, dir. & Madrid Community Orchestra), que no se estrenó hasta 1889 tras una larga polémica. El modelo elegido fue el del melodrama romántico de temática histórica, inspirado en una leyenda medieval, que hacia 1880 estaba ya en desuso en la ópera europea. El propio Bretón tuvo que escribir el libreto ante la ausencia de literatos españoles interesados en la ópera.

Aun así, en su estilo musical integró las diferentes prácticas operísticas, sintetizando las corrientes wagnerianas con la tradición belcantista italiana. De esta manera, la preponderancia de las voces –que mantienen siempre el protagonismo– no impidió un destacable desarrollo sinfónico, con un elaborado tejido de temas recurrentes a manera de leitmotiv. Esta influencia puede resultar paradójica a la vista de algunos comentarios muy críticos con la obra de Wagner, como los que anotó en su diario durante su estancia en Viena, aunque Bretón tan sólo rechazó los aspectos más modernos del drama lírico wagneriano, especialmente las atrevidas innovaciones armónicas.
De hecho, el modelo operístico en que se inspira el maestro salmantino es el de la ópera romántica del primer período de Wagner, como queda con claridad demostrado en su siguiente ópera, “Garín o l’eremita di Montserrat” (1892) Preludio y Sardana, directamente inspirada en Tannhäuser. En este nuevo trabajo, encargado por el Círculo del Liceo de Barcelona, su música mostró una mayor madurez con una marcada tendencia a romper la estructura cerrada de los números, en favor de un drama lírico abierto –articulado en escenas– más próximo a las concepciones wagnerianas. Así, esta obra se integran con mayor acierto en el discurso dramático todos los elementos musicales, tanto en el aspecto sinfónico como en el vocal, además de algunos motivos populares catalanes.


El énfasis en los elementos populares va a emerger del contacto con la estética realista –que tenía su correlato operístico en el verismo– en “La Dolores” (1895) PreludioJota de la Dolores (Orquesta filarmonía, Orfeón filarmónico, Dir. Pascual Osa, Tenor: Antonio Ordóñez) que él mismo denominó “ópera española” por primera vez.

En ella lo popular surge del esfuerzo de representar sobre la escena la música que se utilizaba en el ambiente real en que se desarrolla la acción, que Bretón reproduce con la mayor fidelidad, lejos de los tópicos efectistas del género; un claro ejemplo de esto lo podemos encontrar en la famosa jota del final del primer acto. La Dolores suponía una ruptura con sus anteriores modelos, planteando una original adaptación de las prácticas veristas a la música española, tal como sucede en toda Europa en la década final del siglo XIX. Resulta difícil comprender por qué Bretón no continuó en su siguiente trabajo operístico con la línea iniciada en La Dolores, que además de constituir un gran éxito de público había resultado tan acertada como propuesta de ópera nacional.

Teatro Real de Madrid en 1900
Así, en “Raquel” (1900) regresó a los modelos del melodrama histórico de sus primeros trabajos. Sin duda, Bretón elegía los temas que le parecían más dramáticos, al margen de cualquier prejuicio sobre su carácter nacional. Lo más original de Raquel fue este segundo elemento, desarrollado tanto con los modelos musicales del denominado “alhambrismo sinfónico” –como las magistrales danzas del tercer acto– como con la apropiada austeridad de los cantos hebreos del comienzo. El propio Bretón la calificó como su “mejor ópera”, comentario que a la vista de la calidad de la partitura parece bastante razonable, demostrando que el duro juicio –tanto del público como de la crítica– con que fue recibida era fruto de la desidia del Teatro Real hacia la ópera nacional. Raquel supuso además una nueva experiencia negativa con la empresa del Teatro Real, que no le pagó los escasos derechos de representación que le correspondían.

Conservatorio de Madrid
El desinterés por la ópera española en este teatro alcanzó su grado máximo en los años siguientes, en especial durante la conservadora gestión de José Arana. Esto dejó en un cierto desamparo las producciones operísticas nacionales, agravado por el fracaso del proyecto del Teatro Lírico. Aún así es esta situación la que justifica la libertad de los últimos trabajos operísticos de Bretón, ayudada además por su favorable posición económica y social, a raíz de asumir el cargo de director del Conservatorio de Madrid en 1901. De esta manera, en “Farinelli” (1902) explora la música histórica, con una recreación del mundo musical del famoso castrado sobre anacrónicos modelos del Clasicismo, sin renunciar a un lenguaje musical próximo al del verismo por su intensidad expresiva.

Más original fue la propuesta de “Don Gil de las calzas verdes” (estrenada en 1914, aunque finalizada en 1910), en la que abandona el drama por la comedia en uno de los escasos intentos de convertir en ópera el teatro del Siglo de Oro. Este cambio de carácter se refleja en un lenguaje musical de carácter más ligero, con una música más sencilla y tonal, que el propio Bretón definió como “deliciosa”.
Muy diferente fue su última ópera, “Tabaré” (1913), un original proyecto sobre una epopeya uruguaya, con un discurso musical muy influenciado por el Tristán wagneriano y sonoridades atrevidas para caracterizar el ambiente americano. Con todos estos títulos Bretón manifiesta su independencia estilística, fruto de la madurez de su estilo musical, cerrando una trayectoria operística que no tiene parangón en ningún músico de su generación tanto por su continuidad como por la calidad de sus partituras.


Otras obras:
Zarzuelas
Compuso más de 30 zarzuelas entre las que sobresale La Verbena de la Paloma (sainete lírico en 1 acto), quizás su obra más famosa, Fue estrenada el 17 de febrero de 1894 y el libreto es de De la Vega  (Concierto Voces para la Paz 2001 & Director: Miguel Roa)

Música sinfónica
Sinfonía Nº 1 en Fa mayor (1874) (José Luis Temes dir. & Orquesta Sinfónica de Castilla y León).
Sinfonía nº 2 en Mib mayor (1883) (Orquesta Sinfónica de Castilla y León & Max Bragado Darman)
• El Apocalipsis (1882), oratorio para solistas, coro y orquesta
Sinfonía Nº 3 en Sol mayor (1905) (José Luis Temes dir. & Orquesta Sinfónica de Castilla y León).
• Amadís de Gaula, poema sinfónico (1882)
Escenas andaluzas (1894). "III. Marcha y saeta" (Miguel Roa dir. & Orquesta Comunidad de Madrid).
• Los Galeotes, poema sinfónico sobre el episodio del Quijote (1905)
Salamanca, poema sinfónico (1914) (José Luis Temes dir. & Orquesta Sinfónica de Castilla y León).
• Elegía y Añoranza, poema sinfónico (1916)
• Marcha nupcial para la boda de Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg (1902)

Conciertos y música de cámara
Concierto para Violín en La menor (1909) (Orquesta Sinfónica de Madrid & Luis Miguel Ramos)
Cuarteto de cuerdas nº1 en Re Mayor "I. Allegro moderato non tanto" (1904)
Cuarteto de cuerdas nº1 en Re Mayor "II. Andante"
Cuarteto de cuerdas nº1 en Re Mayor III. «Scherzo: Allegro»  IV «Grave-Fuga-Moderato-Allegro» (New Budapest Quartet)
Cuarteto de cuerda Nº 3 en mi menor (1909) (New Budapest Quartet)

Pau Casals


El 29 de diciembre de 1876 nació en Vendrell el violonchelista, director, compositor catalán Pau Casals, uno de los músicos más influyentes del siglo XX.

Thibaud, Casals y Cortot
Recibió las primeras lecciones musicales de su padre y más tarde estudió en el conservatorio de Madrid con Jesús Monasterio y Tomás Bretón. Tras debutar como violonchelo solista en los conciertos Lamoureux de París en 1898 realizó giras por Europa, Estados Unidos y América del Sur.
Junto con el pianista francés Alfred Cortot y el violinista también francés Jacques Thibaud, formó un importante trío de cámara. (Trío No 1 de Franz Schubert); (Trío en re menor, Op. 63 de Robert Schumann, III. Scherzo: Leggiero e vivace), con el que revolucionó el papel del violonchelo gracias al extraordinario virtuosismo de su técnica y su indiscutible musicalidad.

Casals evangelizó con las suites de Bach: Seis suites divididas en seis tiempos : Preludio, Allemande, Courante, Sarabande, Galanteries - (Minuets Suites de 1 y 2, bourrées para 3 y 4, gavotas para 5 y 6) y Gigue. Las tocó por todo el mundo y al tiempo hizo justicia al violonchelo.

El chelo no volvió a ser lo mismo después de Casals. Ennobleció el instrumento que amaba y ennobleció la figura del músico. En 1919 fundó la Orquesta Pau Casals en Barcelona; con Casals como director, se convirtió en una importante organización cultural en Catalunya hasta 1936, año en que la Guerra Civil española interrumpió sus actividades. Tras la caída del gobierno republicano, Casals se estableció en Francia. En 1950 organizó el primer festival musical anual de Prades, en el Rosellón (Francia) en conmemoración de Bach. En 1956 se trasladó a San Juan de Puerto Rico; el Festival Casals anual se inició allí en 1957.

De su producción como compositor cabe destacar el oratorio “El pessebre” (1960) (Dir. Enrique Jimeno), el “Himno a las Naciones Unidas” (1971) (Peter Breiner & Slovak Radio Symphony Orchestra) con el fin de promover la paz mundial y “El cant dels ocells”, (1971) una emotiva pieza que toma su melodía de un tema popular catalán. Entre sus numerosas obras, se encuentran también: “Après un Rêve” de Gabriel Fauré (Transcripción) editado en los Estados Unidos, (1942), “Sardana Sant Martí del Canigó" (1943), “Sonata para violín y piano” (inacabada) (1945).


Sus recuerdos están reflejados en “Conversaciones con Casals”, grabado en 1955 por Josep María Corredor. Los pensamientos sobre su propia vida se publicaron con el nombre de “Alegrías y tristezas” (1970). “La música, este maravilloso lenguaje universal, tiene que ser una fuente de comunicación entre todos los hombres” (Pau Casals)

Paralelamente a su extraordinaria carrera como músico, Pau Casals mantuvo siempre una incansable dedicación a la defensa de la paz y de la libertad. Sus numerosos conciertos benéficos, su implicación en acciones humanitarias y sus diversas intervenciones en las Naciones Unidas lo caracterizaron como un hombre de paz. Pau Casals murió en 1973 a los noventa y seis años en San Juan de Puerto Rico. En la actualidad, sus restos descansan en el cementerio de El Vendrell.   

Pau habla en la ONU
En 1971, en reconocimiento a su actitud, el secretario general de las Naciones Unidas, U-Thant, le otorgó la Medalla de la Paz. El discurso que pronunció Pau Casals en agradecimiento a dicha distinción y su ulterior interpretación de “El cant dels ocells” constan como uno de los testimonios más impresionantes de su dimensión humana:

“Éste es el mayor honor que he recibido en mi vida. La paz ha sido siempre mi mayor preocupación. Ya en mi infancia aprendí a amarla. Mi madre - una mujer excepcional, genial -, cuando yo era chico, ya me hablaba de la paz, porque en aquellos tiempos también había muchas guerras. Además, soy catalán. Cataluña tuvo el primer Parlamento democrático, mucho antes que Inglaterra. Y fue en mi país donde hubo las primeras naciones unidas. En aquel tiempo -siglo XI- se reunieron en Tolouges -hoy Francia- para hablar de la paz, porque los catalanes de aquel tiempo ya estaban en contra, en CONTRA de la guerra. Por ello, las Naciones Unidas, que trabajan únicamente por el ideal de la paz, están en mi corazón, porque todo lo referente a la paz le llega directamente (...)


Hace muchos años que no toco el violonchelo en público, pero creo que debo hacerlo en esta ocasión. Tocaré una melodía del folclore catalán: “El cant dels ocells” (El canto de los pájaros) (Pau Casals - Cello, Mieczyslaw Horszowski – Piano). Los pájaros, cuando están en el cielo, van cantando:"Peace, peace, peace" (paz, paz, paz) y es una melodía que Bach, Beethoven y todos los grandes habrían admirado y querido. Y, además, nace del alma de mi pueblo, Cataluña.” PALABRAS DE PAU CASALS EN LA ONU - 24 de octubre de 1971.

El libro del crítico de música Eric Siblin desvela las secretas conexiones entre el compositor Bach y el intérprete Casals, que encumbraron el instrumento: “Lo raro era la elección del instrumento para crear la obra. El violonchelo en los tiempos del barroco, no dejaba de ser un triste elemento acompañante, comparsa de colchón para los demás. Hasta que Bach lo catapultó al Olimpo de las sonoridades, sus intérpretes lo ennoblecieron después hasta el virtuosismo. Hoy, las resonancias están plenamente vivas. Era moderno en 1720 y lo será en 2120. Hay momentos en los que me recuerda a solos de guitarra de Jimmy Page, de Led Zeppelin. 

Cada generación ha sabido acercarse a Bach según sus propios términos. Se transforma en cada era por su enorme calidad. Reinventar a Bach es un debate perpetuo. Tan fértil como inútil a la hora de decantar un veredicto justo porque la sentencia está en el gusto de cada amante de la música”.
· Sonata para gamba Nº 2 en re mayor: I. Adagio - II. Allegro; III Andante, IV Allegro (Pau Casals, cello; Paul Baumgartner, piano).
· Sonata No. 1 en sol mayor: III. Andante -
IV. Allegro moderato
· Sonata para gamba Nº 3 en sol menor: I. Vivace - III Allegro
Siblin arremete contra la pureza de la denominada corriente auténtica -que defiende su interpretación con criterios historicistas e instrumentos de época- y prefiere el romanticismo que resuena en Casals. (Master Class Casals). Su versión aún pesa sobre quienes hoy las acometen. Desde Rostropovich a Mischa Maisky o Yo-Yo Ma, el músico catalán es el referente.