10 noviembre 2016

Greg Lake


El 10 de noviembre de 1947 nació en Poole, Inglaterra, el músico y productor inglés Greg Lake , conocido por haber sido la voz solista, el bajista del trio británico de rock progresivo Emerson, Lake & Palmer. En los años setenta tuvieron su etapa de esplendor con su amalgama de jazz, rock y música clásica que ponía de manifiesto el talento instrumental de los tres músicos.

Lake con Robert Fripp en 1970
Antes de formar parte de EL&P, Lake fue asimismo bajista y voz solista en el magnífico álbum debut de King Crimson, 'In the Court of the Crimson King' (1969). Llegó a grabar las voces del segundo álbum, pero 'Cadence and cascade' se quedó sin terminar cuando dejó el grupo para irse con Emerson y Palmer, y en el disco original, Fripp sustituyó su voz por la de Gordon Haskell.


Ya con EL&P, el álbum debut del trío 'Emerson Lake & Palmer' incluía su primer single, 'Lucky man', una canción que Greg Lake había escrito a los doce años, quizás el primer tema grabado con un solo de moog que entró en las listas y que se incluyó en el álbum a última hora más por rellenar que por otra cosa. El éxito tomó al grupo por sorpresa, sobre todo a Emerson, que participó en ella a regañadientes.

Otros temas clásicos de Lake en su primera etapa de EL&P fueron 'Battlefield', 'The sage''From the beginning' (su single más vendido) y 'Still...you turn me on'. En 1975 se encontraban en la cima del estrellato y los conflictos entre Lake y Emerson eran cada vez más frecuentes. Decidieron tomarse un par de años de descanso, tiempo que aprovechó Lake para publicar 'I believe in Father Christmas' que, a pesar de ser un tema crítico con la comercialización de las fiestas navideñas, ya es otro 'villancico' de esas fechas.


El trío retornó de sus dos años sabáticos con el doble álbum 'Works Volume I' (1977) en el que cada miembro del grupo tenía una cara del LP para sus propias composiciones. La parte de Lake consistía en cinco baladas acústicas entre las que destacaron 'C'est la vie' y 'Closer to believing'.

Le siguió 'Works Volumen II' con más temas de Lake como 'Show me the way to go home' y 'Watching over you' (escrita para su hija). Este último álbum fue su primer fracaso comercial, así como la consiguiente gira que dejó al grupo al borde de la bancarrota. Obligados por la compañía a entregar otro álbum, viajaron a las Bahamas donde se grabó 'Love Beach'. Lake, que no mostró ningún interés en el trabajo, volvió a casa en cuanto se grabó su última parte de guitarra.

Tras la primera ruptura de EL&P en 1978, Lake publicó dos álbumes en solitario, con Gary Moore a la guitarra, 'Greg Lake' en 1981 y 'Manouvres' en 1983. Ese mismo año militó un tiempo en Asia como sustituto temporal de John Wetton.
En 1985, Emerson y Greg Lake planearon volver a formar el trio, pero Carl Palmer andaba muy ocupado con su trabajo en Asia. Keith llamó entonces a su viejo amigo Cozy Powell para que ocupara el lugar de Palmer.

La coincidencia de la inicial del apellido de ambos músicos -que les facilitaba seguir con la denominación EL&P-, fue estrictamente casual, como Lake se encargaba de repetir a los escépticos periodistas. "Aunque estuvimos considerando contratar a Ringo Parr, Phil Pollins o Gene Prupa", añadía jocoso. El álbum que surgió de la reunión fue un retorno a los sonidos familiares de EL&P con largas suites de rock progresivo como 'The Score', power-ballads a cargo de Lake como 'Vacant possession' y una pieza clásica, 'Mars the bringer of war' de Gustav Holst.


El single extraido, 'Touch and go', tuvo cierto éxito y fue muy emitido por las FMs y el canal MTV. A continuación surgieron viejas disputas entre Emerson y Lake y un segundo álbum de Emerson Lake & Powell nunca vio la luz.

Emerson Lake and Palmer se reunieron de nuevo en 1990 para grabar y en los cuatro años siguientes publicaron dos álbumes más, además de acudir a numerosos festivales. 'Black Moon' (1992), su primer trabajo en catorce años, fue muy bien recibido, pero la voz de Lake, una de las claves de su éxito en los setenta, había cambiado con el tiempo y el éxito no fue comparable con el de su primera época. Le siguió 'In the Hot Seat' (1994), su novena y última entrega de estudio. Además de los problemas de Emerson en su mano, que le imposibilitaban tocar los teclados, surgieron de nuevo desavenencias entre Lake y Emerson y en 1998 Lake abandonó la banda y desapareció un tiempo de la música, exceptuando algunas apariciones en la All Starr Band de Ringo.

En 2005 formó la Greg Lake Band, que tras su gira por el Reino Unido recibió críticas muy positivas. A pesar del poco favorecedor retrato que plasmó de él su colega Keith Emerson en sus memorias 'Pictures of an exhibitionist' (2004), Lake volvió a reunirse con Keith en una mini-gira preparatoria para lo que sería el último concierto que dio el trío el verano de 2011 en el Victoria Park de Londres con motivo de su 40 aniversario.
Falleció el 7 de diciembre de 2016 a los 69 años.

Ennio Morricone


88 años cumple hoy el compositor y director de orquesta italiano Ennio Morricone, nacido en Roma. Es uno de los más prolíficos e influyentes compositores de bandas sonoras de su era.  Considerado uno de los más grandes autores de música para el cine de todos los tiempos, ha escrito partituras para más de 500 films y producciones televisivas. Su producción, eminentemente cinematográfica, es vastísima y sumamente heterogénea, siempre centro de polémicas, objeto de odios y amores.

Hijo de un trompetista y de una ama de casa, Ennio Morricone fue el mayor de cinco hermanos. Su familia, de clase media y afincada en el barrio del Trastevere, vivió durante mucho tiempo sin penurias, pero también sin lujos, únicamente con el sueldo del padre, hasta que la madre probó fortuna trabajando en una tienda de ropa. Curiosamente, en la escuela coincidió con Sergio Leone, quien con el tiempo se convertiría en realizador y para el que el futuro compositor escribiría bandas sonoras.
Con sólo diez años, y tras foguearse en la orquestina aficionada de Constantino Ferri, Morricone se matriculó en el Conservatorio de Santa Cecilia para estudiar trompeta bajo la tutela de Umberto Semproni, y tres años más tarde fue escogido entre otros estudiantes jóvenes para formar parte de la orquesta de la institución, con la que realizó una gira por el Véneto bajo la dirección de Carlo Zecchi.

En 1943, viendo las impresionantes dotes de Ennio Morricone para la armonía, el profesor Roberto Caggiano lo animó a iniciar seriamente los estudios de esta disciplina. Al completar el curso en sólo seis meses, le sugirió que encaminase su formación hacia la composición. Esto fue lo que hizo al año siguiente, al estudiar con Carlo G. Gerofano y Antonio Ferdinandi. El director Alberto Flamini lo escogió como segundo trompa para su orquestina, en la que doblaba las líneas del primer trompeta, que no era otro que Mario Morricone, su propio padre. Con esta formación se acostumbró a los escenarios profesionales, tocando en diversos hoteles de Roma para las tropas americanas establecidas en territorio italiano al término de la II Guerra Mundial.

Después de obtener el título de trompetista, inició su carrera como compositor, dedicándose particularmente a la música vocal y de cámara. Su producción “culta” abarca piezas corales, lied, música incidental y de cámara. Durante la década de 1950 completó su formación compositiva de la mano del gran Godofredo Petrassi. En 1955 comenzó a arreglar música para películas, actividad que interrumpió por su servicio militar. Un año después se casó con Maria Travia, y al siguiente tuvo a su primer hijo, Marco. Por motivos exclusivamente crematísticos, en 1958 aceptó un empleo como asistente de dirección para la RAI, pero el primer día de trabajo abandonó. En lugar de eso, y todavía influido por el vanguardismo de su maestro Petrassi, se matriculó en un seminario impartido por John Cage en Darmstadt. El dinero venía de un lado bien distinto: sus arreglos para series de televisión.

Es difícil imaginar qué hubiera sido de la posterior carrera de Morricone si las circunstancias lo hubieran convertido en otro de los compositores italianos de vanguardia (Berio, Nono…) que triunfaron en el entorno de Darmstadt durante la década de 1960. Pero la historia quiso que en 1961, el mismo año en que nació su hija Alessandra, compusiera su primera banda sonora para el cine. Se trataba de la música para el filme “Il Federale”, de Luciano Salce. En 1964 comenzaron sus colaboraciones para Bernardo Bertolucci y Sergio Leone.

Curiosamente, fue el cine de este último el que le dio fama: la pegadiza melodía de “Por un puñado de dólares” le reportó una inmensa popularidad y un montón de nuevos encargos: Pier Paolo Pasolini y Giulio Pontecorvo, entre otros, reclamaron sus servicios. Al mismo tiempo, formaba parte del Gruppo Internazionale d’Improvvisazione. La creciente actividad cinematográfica le haría abandonar a finales de la década la faceta “culta” de su producción, sobre todo a raíz del estruendoso éxito de la música para “El bueno, el feo y el malo” (1966), de Sergio Leone.


La fórmula de Morricone era tan sencilla como efectiva: orquestaciones poco densas, pero con un sonido seco y transparente que años más tarde inspiraría a muchas bandas de rock, temas que se clavaban inmediatamente en la memoria del oyente, y un enorme respeto por la trama y los personajes del filme. Músico de gran intuición, Morricone dejaba “hablar a la historia” y huía de divismos de autor. No olvidemos que una curiosa teoría de Morricone es la de que la música de una banda sonora no pertenece al compositor, sino al filme: “Lo que prima es la necesidad de la historia que cuenta la película”.

A partir de 1970 inició una nueva actividad, la pedagógica. Maestro de composición en el Conservatorio de Frosinone, tuvo como alumnos a Luigi de Castris y Antonio Poce, entre otros. Esta etapa favoreció un cierto retorno a su faceta de autor, en forma de una colaboración con el Studio R7 de Música Electrónica. Un año más tarde, después de trabajar siempre en Europa, aceptó un encargo americano, concretamente del gran Edward Dmytryk, para quien compuso la música de “El factor humano”. Su relación con Estados Unidos nunca fue positiva: el estilo de vida estadounidense no le atraía en absoluto, se negó a instalarse en Los Ángeles y más aún a aprender inglés.

Aun así, fue nominado cinco veces al Oscar, la primera en 1979 por el western “Días del cielo”. Después de veinte años de una actividad monstruosa, lo que implicaba una producción de calidad harto desigual, en 1983 se convirtió en miembro del Consejo de Administración de la asociación Nuova Consonanza, dedicada a la música contemporánea, y redujo drásticamente su producción para el cine. A pesar de ello, tuvo tiempo de firmar en 1984 la que muchos consideran su mejor partitura: la banda sonora de “Érase una vez en América”, el último filme de su amigo Sergio Leone.


En 1986 fue nominado por la banda sonora de “La misión”, de Roland Joffé, pero sorprendentemente tampoco se llevó el Oscar, una decisión por parte de los miembros de la Academia de las Artes y las Ciencias de Hollywood que a día de hoy aún le resulta incomprensible a muchos.

Dos años más tarde volvió a quedarse a las puertas de la gloria con una tercera nominación, por “Los intocables de Elliot Ness”, de Brian de Palma. En 1988, compuso la banda sonora de la película “Cinema Paradiso” (Love theme), dirigida por Giuseppe Tornatore, que ha despertado tanta admiración entre sus espectadores precisamente por el trascendental papel que desempeña su música, convirtiéndose además en una de las bandas sonoras más populares en el campo de la música cinematográfica,

Aún volvería a ser nominado en otras dos ocasiones: en 1992, por “Bugsy”, de Barry Levinson y en 2001, por “Malena”, de Giuseppe Tornatore. Esta reticencia siempre se ha interpretado como un voto de castigo de la crítica estadounidense por la actitud de un artista de reconocida militancia europeísta. Volcado hacia finales de la década de 1980 y la primera mitad de la década de 1990 en su producción culta, Morricone recibió un auténtico rosario de premios, homenajes y reconocimientos en forma de programaciones y ciclos de conciertos a lo largo y ancho de toda la geografía italiana. La culminación fue la concesión, por iniciativa del primer ministro Oscar Luigi Scalfaro, del título de Commendatore dell’Ordine Al Merito della Reppublica Italiana en 1995.

Sorprendentemente, en la edición de los Oscar de 2007, Ennio Morricone recibió por fin una estatuilla por parte de la Academia, en reconocimiento a su inmensa carrera. Un premio que llegó cuando Morricone ya no lo necesitaba, pero que, según reconoció, “finalmente me lo quedaré”. Otra composición más reciente de carácter notable es la banda sonora de la película “Baarìa” (2009).

Morricone, que sigue trabajando al ritmo que le place para el cine y la televisión, ha sido siempre un personaje de trato difícil, seco y hostil con la prensa e implacable con el diletantismo. Asegura no comprender el éxito de su música, que atribuye a la claridad temática y a la simplicidad armónica de muchas de sus composiciones, y afirma estar convencido de que no volverá a trabajar jamás en Estados Unidos. Crítico con todos los sectores, incluidos los de su medio, afirma que “como los realizadores no saben demasiado de música, preparo siempre tres orquestaciones diferentes para mis temas”.

Actualmente sigue componiendo y en 2013 se estrenó 'La mejor oferta' de Giuseppe Tornatore, cuya banda sonora es obra de Morricone. Asimismo le fue encargada la música para una nueva versión animada de el 'El fantasma de Canterville' (2014) dirigida por Kim Burdon. El año 2015 fue autor de la banda sonora del western de Tarantino 'The hateful eight', por la que recibió un Globo de oro y un Premio de la Academia por mejor banda sonora original.