03 febrero 2017

Dave Davies


70 años cumple hoy el músico inglés Dave Davies, nacido en Londres, conocido por haber sido guitarra solista y vocalista del grupo británico The Kinks. Desempeñó un papel más secundario que el de su hermano Ray, que fue el compositor principal y líder de facto del grupo, pero contribuyó con temas propios a la banda además de 'inventar' un sonido nuevo de distorsión de guitarra con el riff de 'You really got me'.

Dave fundó The Kinks en 1963 con Pete Quaife. Su hermano Ray se les unió poco después y con Mick Avory a la batería terminaron de formar el cuarteto. La relación entre los hermanos fue de amor-odio y sufrió numerosos altibajos, que trascendían en escena y en su música. Su tercer single, 'You really got me' fue un hit internacional alcanzando el nº1 en el Reino Unido y el Top10 en USA.

El famoso sonido del riff de 'You really got me', surgió cuando Dave, aburrido del sonido plano de su guitarra, comenzó a hacer experimentos con todo tipo de amplificadores. En un establecimiento de aparatos de radio de segunda mano encontró un pequeño amplificador de la marca Elpico con el que empezó a experimentar. Al cabo de varias horas y frustrado, se le ocurrió hacer un fino corte en espiral con una navaja en el cono del altavoz, de manera que siguiera intacto pero 'rajado'. El resultado le pareció espectacular y no dudó en llevar su 'invento' inmediatamente al estudio, donde se grabó 'You really got me'

Hasta principios de los setenta, The Kinks publicaron una serie de singles de gran éxito ('All day and all of the night', 'Tired of waiting for you', 'Till the end of the day', 'Dedicater follower of fashion', 'Sunny afternoon', 'Dead end street', 'Waterloo sunset', 'Lola') y otros tantos álbumes, algunos de ellos conceptuales, en cuyas letras, a través de la aguda y crítica capacidad de observación de Ray, retrataban la cultura y modo de vida inglesa de la época.

En 1967 se publicó 'Death of a clown', escrita por los dos hermanos y cantada por Dave, en un intento de lanzar a Dave en solitario, aunque a todos los efectos era un nuevo tema de The Kinks. El single fue Top5 en el Reino Unido, pero su continuación, 'Susannah's still alive', compuesta por Dave, no  corrió la misma suerte, por lo que se abandonó un proyecto de álbum en solitario que estaba en marcha.

El resto de la década hubo nuevos intentos de grabar un álbum, pero el desinterés del propio Dave frustró los proyectos. En 1980 se publicó 'AFL1-3063', en el que Dave tocaba todos los instrumentos. El año siguiente publicó 'Glamour', para el que se hizo acompañar de una banda. En 1983 apareció 'Chosen People', pero su fracaso comercial le hizo abandonar de nuevo su proyecto en solitario. The Kinks, por su parte, habían recibido nueva atención con los temas 'Better things', 'Destroyer' y 'Come dancing', pero en 1985 desaparecieron de las listas.


Los Kinks en 1989
El baterista Mick Avory, uno de los mejores amigos de Ray, tuvo que abandonar la banda a causa de sus constantes enfrentamientos con Dave, que llevaban en algunos casos a peleas sobre el escenario en medio del show. Fue sustituido por Bob Henrit. El hecho de que en 1990 The Kinks fueran admitidos en el Rock and Roll Hall of Fame no mejoró su carrera y publicaron 'Phobia' en 1993, su último trabajo en una gran discográfica que, a pesar de la gran promoción recibida, fue un fracaso comercial. En 1994 apareció 'To the bone' en un pequeño sello independiente, que sería su último álbum juntos y dos años más tarde The Kinks se disuelve.

Dave ha publicado desde entonces el álbum 'Bug' (2002), al que siguió 'Fractured Mindz' (2007), publicado tras sufrir un ictus en verano de 2004. En 2010 apareció 'Dave Davies: Mystical Journey', un DVD en el que hace un repaso su vida y sus entregas más recientes han sido 'I Will Be Me', aparecido en 2013 y 'Rippin' Up Time' en 2014.

1 comentario:

  1. Fui uno de los 100 asistentes (más o menos) que pudieron ver a los Kinks en la sala Yulia de Madrid (en la plaza Tirso de Molina) en el otoño de 1966, con policias en la puerta y bronquistas dentro de la sala, pero aunque el sonido no era tan bueno como esperaba y aunque el batería era un sustituto de Pete Quaife, fue una delicia pese a los gritos, los acoples y la breve duración del concierto de apenas 50 minutos. Ver a los Kinks tras haber visto a los Beatles en 1965 prometía mucho, pero las autoridades franquistas comenzaron a prohibir las actuaciones de otras bandas y teníamos que "emigrar" a Francia para ver a nuestros ídolos.

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