Aniversarios de nacimiento y hechos importantes de la Historia de la Música publicados por fechas.
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El 7 de julio de 1911 nació en Cadegliano, Lombardía el compositor y libretista italiano, nacionalizado estadounidense Gian Carlo Menotti. Estudió en el Conservatorio de Milán y con Rosario Scalero en el Curtis Institute of Music de Filadelfia, donde más tarde trabajaría como profesor de composición (1941-1955). Había compuesto su primera ópera, “La muerte de Pierrot”, a los diez años. En 1958 fundó en Spoleto, Italia, el Festival de las Artes, que recibiría el nombre de Festival de los Dos Mundos, y más tarde creó un certamen anual paralelo en Charleston, Carolina del Sur.
La obra de Menotti sigue la tradición de la ópera italiana de principios del siglo XX, aunque ha escrito la mayoría de sus libretos en inglés. Cuando apenas tenia veinticinco años compuso “Amelia al Ballo”, que sería estrenada más tarde en la Metropolitan Opera House de Nueva York. En 1947 escribió la ópera "The Medium"- The Black Swan (Loukia Spanaki Soprano & Marios Kazas Piano). En 1950 ganó el Pulitzer de Música con “The Consul”, (Patricia Neway, soprano) y un año más tarde fue contratado para hacer “Amahl and the Night Visitors” (Rosemary Kuhlmann & Bill McIver) la primera pieza operística escrita para televisión (documental). También escribió el poema sinfónico “Apocalypse” (1951) 1/2, 2/2. En 1955 recibió otro Pulitzer de Música por “The Saint of Bleeker Street” (Erika Knepp & teatro Avalon).
Menotti se interesó también por la música española y por su cultura. En 1982 estrenó “Muero porque no muero”, una cantata basada en textos de Santa Teresa de Jesús. En Spoleto estrenó la ópera “Juana la Loca” (Beverly Sills & The New York City Opera). Escribió para Plácido Domingo“Goya” (1986) (Plácido Domingo & Victoria Vergara) estrenada en la Ópera de Washington.
Sus obras orquestales y para Piano son muy relevantes: “Concerto for Violin and Orchestra - I. Allegro moderato (1/2)” (Ruggiero Ricci, violín & Pacific Symphony Orchestra); “Piano Concerto” (1945) (Earl Wild, piano & The Symphony of the Air, dir. Jorge Mester); “Triple Concerto a Tre (1970)” (London Symphony Orchestra & David Amos).
Entre sus composiciones más célebres se cuentan también piezas para ballet como “Sebastian Suite ballet” (1944) 1/2, 2/2 (Spoleto Festival Orchestra/Richard Hickox) o “The Hero” (1952). En 1979 escribió su Misa "O Pulchritudo" (1979) (Composer Festival Orchestra &William Ferris Chorale).
Pavarotti y Menotti
Entre sus trabajos más recientes se incluyen “For the Death of Orpheus” (1990), “Llama de Amor Viva” (1991), “The Singing Child” (1993), “Jacob´s Prayer “(1997) y “Gloria”, escrita para la entrega de los Premios Nobel de 1995. Durante la temporada 2001-2002, cuando el autor cumplió noventa años, sus obras se interpretaron en teatros de todo el mundo, falleciendo en Montecarlo el 1 de febrero de 2007.
El 7 de Julio de 1860 nació en Kaliste (actual República Checa) el compositor y director de orquesta austriaco Gustav Mahler, quien manifestó que su música no sería apreciada hasta cincuenta años después de su muerte. No le faltaba razón: valorado en su tiempo más como director de orquesta que como compositor, hoy es considerado uno de los más grandes y originales sinfonistas que ha dado la historia del género. Más aún, Mahler es uno de los músicos que anuncian y presagian en su obra de manera más lúcida y consecuente todas las contradicciones que definirán el desarrollo del arte musical a lo largo del siglo XX.
Aunque como intérprete fue un director que sobresalió en el terreno operístico, como creador centró todos sus esfuerzos en la forma sinfónica y en el lied, e incluso en ocasiones conjugó en una partitura ambos géneros. Él mismo advertía que componer una sinfonía era «construir un mundo con todos los medios posibles», por lo que sus trabajos en este campo se caracterizaban por una manifiesta heterogeneidad, por introducir elementos de distinta procedencia (apuntes de melodías populares, marchas y fanfarrias militares...) en un marco formal heredado de la tradición clásica vienesa.
Esta mezcla, con las dilatadas proporciones y la gran duración de sus sinfonías más el empleo de una armonía disonante, que iba más allá del cromatismo utilizado por Wagner en su Tristán e Isolda, contribuyeron a generar una corriente de hostilidad general hacia su música, a pesar del decidido apoyo de una minoría entusiasta, entre ella los miembros de la Segunda Escuela de Viena, de los que Mahler puede considerarse el más directo precursor. Su revalorización, fue lenta y se vio retrasada por el advenimiento del nazismo al poder en Alemania y Austria: por su doble condición de compositor judío y moderno, la ejecución de la música de Mahler fue terminantemente prohibida. Sólo al final de la Segunda Guerra Mundial, y gracias a la labor de directores como Bruno Walter y Otto Klemperer, sus sinfonías empezaron a hacerse un hueco en el repertorio de las grandes orquestas.
La Ópera de Viena en 1898
Formado en el Conservatorio de Viena, la carrera de Mahler como director de orquesta se inició al frente de pequeños teatros de provincias como Liubliana, Olomouc y Kassel. En 1886 fue asistente del prestigioso Arthur Nikisch en Leipzig, en 1888, director de la Ópera de Budapest y en 1891, de la de Hamburgo, puestos en los que tuvo la oportunidad de ir perfilando su personal técnica directorial. Una oportunidad única le llegó en 1897, cuando le fue ofrecida la dirección de la Ópera de Viena, con la única condición de que apostatara de su judaísmo y abrazara la fe católica. Así lo hizo, y durante diez años estuvo al frente del teatro; diez años ricos en experiencias artísticas en los que mejoró el nivel artístico de la compañía y dio a conocer nuevas obras. Sin embargo, el diagnóstico de una afección cardíaca y la muerte de una de sus hijas lo impulsaron en 1907 a dimitir de su cargo y aceptar la titularidad del Metropolitan Opera House y de la Sociedad Filarmónica de Nueva York, ciudad en la que se estableció hasta 1911, cuando, ya enfermo, regresó a Viena.
Cabaña donde componía en Steinbach
Paralelamente a su labor como director, Mahler llevó a cabo la composición de sus sinfonías y lieder con orquesta. Él mismo se autodefinía como un compositor de verano, única estación del año en la que podía dedicarse íntegramente a la concepción de sus monumentales obras. Son diez las sinfonías de su catálogo, si bien la última quedó inacabada a su muerte. De ellas, las números 2, 3, 4 y 8 –la única que le permitió saborear las mieles del triunfo en su estreno– incluyen la voz humana, según el modelo establecido por Beethoven en su Novena. A partir de la Quinta, su música empezó a teñirse de un halo trágico que alcanza en la Sexta, en la Novena y en esa sinfonía vocal que es “La canción de la tierra”, su más terrible expresión.
Sinfonías:
• Nº 1.- «Titán» (1889) (Leonard Bernstein & Orquesta Filarmónica de Viena) La tonalidad predominante de la Primera Sinfonía es Re mayor t consta de cuatro movimientos: I. Langsam, schleppend - II. Scherzo: Kräftig bewegt,doch nicht zu schnell - III. Trauermarsch: Feierlich und gemessen, ohne zu schleppen - IV. Stürmisch bewegt. Originalmente tenía un movimiento adicional llamado "Blumine" (Florecillas) (Simon Rattle & Israel Philharmonic Orchestra) que Mahler escribió como música incidental para una obra de teatro. Sin embargo, posteriormente Mahler retiró dicho movimiento. En la actualidad casi nunca se interpreta incluyendo este movimiento con la sinfonía, aunque se oye con cierta frecuencia por separado. Al comienzo del «Finale» el movimiento «conflicto», la tonalidad cambia a fa menor y sólo después de una larga batalla regresa a re, cerca del "final" (Simon Rattle & Berliner Philharmoniker).
• Nº 2.- «Resurrección» (1895). La Segunda Sinfonía comienza en do menor y acaba en mi sostenido. Está escrita para una orquesta y un conjunto de metales y percusión. Musicalmente, el primer movimiento, si bien tiene una diversidad de momentos, alude a una marcha fúnebre, y es violento y colérico. Es una forma sonata bastante extensa. Movimiento I. Adagio maestoso: 1/3, 2/3, 3/3 (London Philarmonic Orchestra, London Philarmonic Choir & Klaus Tennstedt)
El segundo movimiento es un delicado Ländler con dos secciones contrastantes de música un poco más oscura, que recuerdan al Scherzo de la Sinfonía n.º 9 de Beethoven. Movimiento II. Andante Moderato 1/2, 2/2
El tercer movimiento es un scherzo basado en su lied “Des Antonius von Padua Fischpredigt” (San Antonio de Padua predicando a los peces, también con texto del 'Des Knaben Wunderhorn'). Comienza con dos golpes de timbal fuertes y secos. Luego siguen dos golpes más suaves, y después otros todavía más suaves que dan el tempo de este movimiento. Movimiento III. “Scherzo: In ruhig fließender Bewegung” 1/2, 2/2
El cuarto movimiento, Urlicht, es otro lied del Wunderhorn, que lo canta actualmente una soprano, a quien Mahler le pide que cante como un pequeño niño celestial. Movimiento IV. "Urlicht. Sehr feierlich, aber schlicht"
El último movimiento es el más largo, que dura (típico en las sinfonías de Mahler), más de media hora. Es muy episódico, conteniendo una diversidad de instantes, tempo y tonalidades, con mucho material que había sido oído en los movimientos precedentes. El uso del coro en este último movimiento hace que se la compare con la Sinfonía n.º 9 de Ludwig van Beethoven. Movimiento V. "Im Tempo des Scherzo. Wild herausfahrend" 1/4, 2/4, 3/4, 4/4 (London Philarmonic Orchestra, Edinburgh Festival Chorus & Leonard Bernstein & Sheila Armstrong, soprano; Janet Baker, mezzo-soprano)
• Nº 4 (1901) es una de las sinfonías más cortas de Mahler, su composición llevó bastante tiempo. Sus tonalidades son muy raras, empezando porque la música empieza con staccatos de la orquesta en Sol mayor 7. El clarinete lleva posteriormente la tonalidad a sol mayor. Pero, ahí no queda todo. El segundo movimiento empieza en Sol menor para acabar en Do Mayor.
El tercer movimiento empieza en Sol mayor, y de repente surge un corte, y un brusco cambio de tonalidad, Mi Mayor, tonalidad en la que acaba la obra. En ese sentido, es la única sinfonía de Mahler que va de más a menos, además de no presentar un claro desarrollo romántico. Sin embargo la pieza es toda una incógnita, ya que el cómo se van a desembarcar sus armonías son todo un misterio, y es un preludio a la música del siglo XX. Consta de cuatro movimientos: I. Bedächtig, nicht eilend (Prudente, no acelerado) - II. In gemächlicher Bewegung, ohne Hast (Cómodamente impulsivo, sin prisa.) (The Vienna Philharmonic Orchestra & Leonard Bernstein) III. Ruhevoll, poco adagio (Tranquilo, poco adagio) (The Vienna Philharmonic Orchestra & Leonard Bernstein) - IV. Sehr behaglich (Muy cómodo) (Leonard Bernstein, New York Philharmonic & Reri Grist)
• Nº 5 (1902) Sinfonía n.º 5 en do sostenido menor (Orchestra/Ensemble: Chicago Symphony Orchestra & Daniel Barenboim) la termina Mahler en el otoño de 1902; el compositor irá y volverá sobre ella continuamente hasta el año anterior a su muerte.
Es como una continua pelea, como demuestra la ambigüedad trágica expresada en ella el “Adagietto” (The Vienna Philharmonic Orchestra & Lorin Maazel ) lo compuso tan sólo para instrumentos de cuerda y arpa. Su contenido y lento tiempo da un reposo, unos momentos de descanso e introspección que contrastarán con el animado Rondó final que le sigue y con el cual la obra concluye. Es una isla en medio de una tempestad. Un diálogo del alma con el silencio que la rodea. Una romanza sin palabras que se inspira en el lied. Sus Movimientos son: I. Traeurmarsch. In gemessenem Schritt. Streng. Wie ein Kondukt - II. Stürmisch bewegt. Mit grösster Vehemenz - III. Scherzo. Kräftig, Nicht zu schnell - IV. Adagietto. Sehr langsam- Attaca. V. Rondo-Finale. Allegro-Allegro giocoso. Frisch.
• Nº 6.- (1905) “Sexta Sinfonía” (Chicago Symphony Orchestra & Bernard Haitink), inusualmente para Mahler, comienza y termina en la misma tonalidad, La menor, significando que en este caso el conflicto no está resuelto. Algunas veces referida como "Trágica", fue compuesta entre 1903 y 1904. A partir de la Quinta Sinfonía, Mahler toma otra dirección renunciando no sólo a la voz humana sino también a los programas destinados a facilitar la comprensión de sus obras. Quizás debido a su complejidad o a su carácter especialmente severo, rupturista y pesimista, la sexta no figura entre las sinfonías más populares de Mahler para el público en general. Sin embargo, es reconocida por muchos como una de sus mejores obras, y está considerada como una sinfonía que requiere un gran estudio por parte de los directores y de las orquestas.
La sinfonía consta de cuatro Movimientos: I. Allegro enérgico, ma non troppo. Heftig, aber markig - II. Andante Moderato - III. Scherzo: Wuchtig - IV. Finale. Allegro moderato — Allegro enérgico.
• Nº 7 - (1906) La Sinfonía nº 7 en Mi Menor, llamada “Canción de la Noche”, constituye el punto más avanzado del modernismo de Mahler. Se trata de la sinfonía del compositor que más veces ha sido grabada registrada (1953) y la más popular.
• Nº 8 - (1907) La Sinfonía nº 8 en Mi bemol mayor (Wiener Philarmoniker & dir. Leonard Bernstein) es una de las obras corales de mayor escala del repertorio orquestal clásico. Debido a que requiere una enorme cantidad de instrumentistas y coristas con frecuencia se la denomina «Sinfonía de los mil», aunque la obra a menudo se interpreta con menos de mil intérpretes y el propio Mahler no aprobó dicho sobrenombre. Fue la última obra de Mahler que estrenó en su vida y contó con un gran éxito de crítica y público cuando la dirigió en su estreno en Múnich el 12 de septiembre de 1910.
Primera Parte: Veni, creator spiritus 1. Allegro impetuoso “Veni, creator spiritus” - 2. A tempo. Etwas (aber unmerklich) gemäßigter; immer sehr fließend “Imple superna gratia” - 3. Tempo I. (Allegro impetuoso) “Infirma nostri corporis” - 4. Tempo I. (Allegro, etwas hastig) - 5. Sehr fließend – Noch einmal so langsam als vorher. Nicht schleppend “Infirma nostri corporis” - 6. Plötzlich sehr breit und leidenschaftlichen Ausdrucks – Mit plötzlichem Aufschwung “Accende lumen sensibus” - 7. “Veni, creator spiritus” - 8.a tempo “Gloria sit Patri Domino”.
La segunda parte de la sinfonía sigue la narración de la última escena del poema de Goethe: el viaje del alma de Fausto, rescatada de las garras de Mefistófeles, en su última ascensión al cielo. La propuesta de Landemann de que el movimiento sigue una estructura de sonata se basa en la división, tras un preludio orquestal, de cinco secciones que él identifica musicalmente como exposición, tres desarrollos episódicos y el final. “Final” (Royal Concertgebouw Orchestra & Bernard Haitink)
• “Das Lied von der Erde” (La Canción de la Tierra) 1/22/2 (New Philharmonia Orchestra, Otto Klemperer & Philharmonia Orchestra) es un ciclo de canciones en forma de sinfonía, un trabajo en gran escala para dos solistas vocales.
El uso de Mahler de ciertas características "chinas" (escala pentatónica, escala de tonos enteros, uso de determinados instrumentos) hace que este trabajo sea el primero de estas características en su obra, si bien algunos de estos elementos tienen su continuación en la Novena Sinfonía. Compuesta entre los años 1907-1909, siguió a la Octava Sinfonía o Sinfonía De los Mil pero no recibió número, supuestamente debido al temor supersticioso del compositor respecto al significado mortal de una 'novena sinfonía'.
• Nº 9 (1910) La Sinfonía n.º 9 es la última que Mahler completó antes de su muerte, siendo estrenada en forma póstuma en junio de 1912 por la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Bruno Walter. Es una obra de una notable fuerza y sobrecogimiento, y es considerada por muchos como la mejor composición mahleriana. Es la muestra más elocuente - junto a la "La canción de la Tierra" y la incompleta décima sinfonía - de la maestría que el compositor alcanzó al final de su vida. La sinfonía consta de dos partes. La primera, tiene la forma de sonata y es el himno latino medieval “Veni, Creator Spiritus”, de Pentecostés, cuya división en movimientos es la siguiente: I. Andante comodo - II. Im tempo eines gemächlichen Ländlers. Etwas täppisch und sehr derb - III. Rondo-Burleske: Allegro assai. Sehr trotzig - IV. Adagio: Sehr langsam und noch zurückhaltend.(Orchestre de Paris & Christoph Eschenbach)
• Nº 10 (1911, inacabada). Mahler trabajó en su Décima sinfonía durante el año de 1910. A su muerte, en 1911, sólo el primer movimiento estaba terminado, aunque quedaron planteados la estructura general de la obra y esbozados los otros movimientos. El Andante-Adagio, (Royal Concertgebouw Orchestra & Eliahu Inbal), único movimiento prácticamente terminado por Mahler, es una de sus obras más renovadoras y próximas a la vanguardia vienesa de músicos como Arnold Schoenberg o Alban Berg. En este amplio movimiento, de unos veinte minutos, predominan las armonías cromáticas, y su lenguaje se sitúa muchas veces prácticamente en la atonalidad. Los esbozos de Mahler del resto de los movimientos, algunos bastante avanzados, permiten conocer las intenciones del compositor.
El "Purgatorio" (Berliner Sinfonie-Orchester & Kurt Sanderling) es un pasaje breve e irónico, enmarcado entre dos movimientos tipo scherzo con carácter de danza, más burlesco el primero, y más nostálgico el segundo. El "Finale" (Berlin Philarmoniker & Simon Rattle) comienza con un fuerte golpe de tambor, en el que Mahler reproduce el sonido que escuchó en un cortejo fúnebre en Nueva York y que al parecer le impresionó profundamente. El final de este movimiento es de un gran lirismo, y en el manuscrito se encuentran muchas frases en las que Mahler va anotando sus emociones más íntimas. Aunque músicos como Ernst Krenek, Schoenberg o Shostakóvich, a los que les fue enseñado el manuscrito, se negaron a reconstruir la obra, la Décima sinfonía ha sido objeto de varias reconstrucciones, entre ellas la del musicólogo inglés Deryck Cooke o la del ruso Rudolf Barshai.
Música vocal:
- “Das klagende Lied” (1880)(Coro y orquesta sinfónica de Londres, Director del coro: Arthur Oldham; Director de orquesta: Pierre Boulez)
- “Lieder eines fahrenden Gesellen” (1885) (Canciones de un compañero de viaje) es formalmente el primer ciclo de canciones (Lieder) de Gustav Mahler para voz y piano (u orquesta) (Dietrich-Dieskau & Furtwängler)
Recién completado el cambio de siglo, Mahler compuso algunas canciones a partir de poemas de Friedrich Rückert, compositor que inspiró también los Kindertotenlieder. Entre 1901 y 1902 Mahler dio forma a siete piezas que no vieron la luz hasta 1905, agrupadas todas ellas entonces bajo el título “Sieben Lieder aus letzter Zeit” (Siete Canciones Recientes).
Se incluían allí las cinco canciones que forman el ciclo “Rückert-Lieder” y dos más, “Revelge” y “Der Tamboursg´sell” (ambas a partir de poemas del gran compendio “Des Knaben Wunderhorn”).
Las cinco canciones son:
1. “Blicke mir nicht in die Lieder!” − ¡No mires mis canciones! (14 de junio de 1901)
2. "Ich atmet’ einen linden Duft”− Respiré una gentil fragancia (julio de 1901) (Dietrich Fischer-Dieskau, Daniel Baremboïm, piano)
4. “Um Mitternacht”− A medianoche (verano de 1901)
5. “Liebst du um Schönheit” − Si amas por la belleza (agosto de 1902) (Arleen Auger, Dalton Badwin)
Banda sonora:
En la película Muerte en Venecia, dirigida por Luchino Visconti que se basa en el libro de Thomas Mann, quien admiraba a Mahler al punto tal de llamar a su personaje Gustav, en su homenaje. Visconti, además lo refuerza transformándolo en músico (en el libro de Mann es escritor). La sinfonía n.° 5 acompaña a toda la película y el “Adagietto” corona el trágico y triste final de la misma. Nadie que haya visto la obra de Visconti olvidará el exquisito cuarto movimiento de la quinta de Mahler (Berliner Philharmoniker & Herbert von Karajan)
El 5 de julio de 1895 nació en Londres el compositor inglés Gordon Jacob, conocido por sus obras para instrumentos de viento y sus escritos instructivos. Después de una enseñanza primaria en el Dulwich College, Jacob ingresó en el Royal College of Music de Londres, donde sus maestros fueron Sir Charles Villiers Stanford, Sir Hubert Parry y Herbert Howells. Por un tiempo enseñó en Birkbeck y Morley, también en Londres, antes de retornar al Royal College en 1926. Ahí permanecería hasta su retiro en 1966. Entre sus alumnos estuvieron Malcolm Arnold, Imogen Holst, Elizabeth Maconchy y Bernard Stevens.
Gordon Jacob es recordado por sus logros en distintos ámbitos. Sus libros “Orchestral Technique” (1931), “The Composer and his Art” (1955) y “The Elements of Orchestration” (1962) aún se emplean como material de estudio.
Arregló numerosas obras de otros compositores, produciendo versiones orquestales de “English Folk Song Suite” de Vaughan Williams, “First Suite, Second Suite y Moorside Suite” de Holst, todas originales para banda, y orquestó extractos del Fitzwilliam Virginal Book como “William Byrd Suite” (1922). También produjo la suite “Mam´zelle Angot” basada en la ópera escrita por Lecocq en 1872 y compuso varias partituras para banda sinfónica, incluyendo “An Original Suite” (1928) Movimiento 1.
Sus obras para orquesta incluyen dos sinfonías (1929 y 1944), tres sinfonietas (1942, 1951, 1953) y una generosa cantidad de piezas concertantes para viola, piano, oboe, fagot, corno inglés, corno, violín, flauta, cello, trombón, “Octeto trombón”, Mvts. 2 y 3 (1981) y armónica. Jacob fue muy prolífico y publicó alrededor de 700 obras, además de sus cuatro libros y de numerosos ensayos musicales. Murió el 8 de junio de 1984, a los 88 años.
El 5 de julio de 1878 nació en Croydon (Surrey) el pianista, compositor y director de orquesta Joseph Holbrooke. Murió ochenta años después en Londres, cuando ya se hallaba instalado en un profundo aislamiento agravado por la sordera. Vivió sus horas de gloria en los primeros años del siglo XIX, cuando sus más ambiciosas composiciones eran defendidas por batutas de prestigio y sus óperas se estrenaban en Viena y Salzburgo.
No en vano Nikisch afirmaría: “He dirigido muchas de las composiciones de Holbrooke, y he de decir que le considero unos de los mayores compositores vivos. Tiene fuerza, fantasía e imaginación musical y poética”. Fue el gran Dimitri Mitropoulos quien, amparándose en sus portentosas dotes de orquestador, apodó como “Berlioz inglés” a Joseph Holbrooke, compositor imprevisible, provocador, megalómano, torrencial y fascinante, músico rodeado de una aureola maldita que ha condenado su obra a un olvido injustificado, incluso entre sus propios colegas británicos.
El legado de Holbrooke es colosal en todos los sentidos: su inclinación por utilizar enormes contingentes orquestales e instrumentos inusitados como el acordeón o el sarrusófono- en busca del cual viajó expresamente con Beecham a París- no ayudaron ciertamente a la difusión de su obra. Holbrooke era un extraordinario traductor musical -aunque por desgracia no el más conocido- del alucinado universo poético de Edgar Allan Poe.
Desde el estreno el 3 de marzo de 1900 en el Crystal Palace londinense de “El Cuervo”, opus 25, su primer poema sinfónico, compondrá más de una treintena de obras inspiradas en poemas y relatos del norteamericano, entre ellas “El pozo y el péndulo”, la extensa sinfonía coral “Las campanas”, ( diez años anterior a la obra de Rachmaninov), el ballet “La máscara roja”, la gran sinfonía dramático-coral “Homenaje a E. A. Poe”, opus 48 de 1906 y dos de las piezas orquestales incluidas en este admirable registro, la obertura “The Children of Don” (1910) y “Amontillado”, opus 123 (1936) de estilo tardorromántico, que ya entonces se encontraba fuera de su tiempo, con su atracción por lo macabro y lo truculento.
Perfectamente en consonancia con la música de la época esta vez, el tercer poema sinfónico de Holbrooke, “Ulalume”, opus 35 (1903) parte 1, parte 2 una de sus obras preferidas, basada en la balada homónima escrita por Poe en 1847, reincide en la pérdida de la persona amada e inspira al músico una partitura sencillamente magistral, tchaikovskiana en su desbordada desesperación y negro apasionamiento pero, atenta asimismo, a las sutiles sonoridades de la orquesta impresionista.
Compuesta en 1899, dedicada a su amigo y condiscípulo Granville Bantock e inspirada en una balada de Longfellow, la obra “El vikingo”, opus 32, segundo de sus poemas sinfónicos, es otra página soberbia en la que la pródiga vena melódica de Holbrooke y sus espléndidas dotes de orquestador, en clara descendencia straussiana (la masiva plantilla utilizada incluye maderas a 3, 8 trompas, 4 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, percusiones, 2 arpas y cuerdas), anticipan -sin escatimar ecos wagnerianos- las maneras cinematográficas del futuro Korngold.
Pero no sólo lo mórbido, lo obsesivo o lo fantástico motivó a Holbrooke. Las Variaciones sinfónicas sobre “Three Blind Mice”, opus 37 nº 1, descubrieron en 1900 que el joven músico dominaba ya los resortes de esta difícil disciplina y que su peculiar sentido del humor -irónico, nostálgico, impregnado de referencias folclóricas, militares o danzantes- discurría por sendas, diríase, casi mahlerianas.
Entre otras obras compuso 8 sinfonías, 2 conciertos para piano y orquesta, conciertos de cámara incluyendo cuartetos, cuarteto de piano y cuerdas, y quintetos de cuerda con piano y clarinete así como varios poemas sinfónicos.
El 4 de julio de 1943 nació en Boston (Massachussetts) el músico de blues Alan Wilson, conocido por ser el líder, segundo guitarrista, armonicista, cantante solista y principal compositor del grupo Canned Heat. La mayoría de su música consistía en una versión boogie electrificada de muchos de los temas de blues de la inmensa colección de discos de 78rpm que poseía.
Gran conocedor de la historia del género, escribió varios artículos en revistas musicales de Boston mientras terminaba sus estudios. En 1965 se apuntó con John Fahey a una gira por Los Angeles, donde conoció a Bob Hite, con el que fundó en 1966 Canned Heat. Sus actuaciones con la banda en los festivales de Monterey Pop en 1967 y Woodstock en 1969 le convirtieron en un mito de la música pop.
Canned Heat
En Woodstock, Alan cantó el tema 'Going up the country', que se convirtió en uno de los himnos no oficiales del festival y fue autor de la adaptación de otro de sus temas más conocidos, 'On the road again', una revisión de un tema de Floyd Jones de los años cincuenta. En ella Wilson utilizó un tambura, que le dio un efecto hipnótico y psicodélico muy acorde con la época.
Alan Wilson con John Lee Hooker
Además de su trabajo con Canned Heat, Wilson colaboró con grandes del blues como Sunnyland Slim, con el que grabó el álbum 'Slim's Got His Thing Going On', Son House, y John Lee Hooker, uno de sus mayores ídolos, a quien acompañó al piano en el álbum 'Hooker'n'Heat'.
Wilson no se sentía cómodo con la fama y caía a menudo en profundas depresiones. Murió de una aparente sobredosis de barbitúricos el mes de septiembre de aquel fatídico año para la música que fue 1970 (Jimi Hendrix y Janis Joplin desaparecerían unas semanas después). Alan tenía 27 años.
El 3 de julio de 1952 nació en Mount Kisco (New York) la cantante y actriz de origen italo-irlandés Laura Branigan. Estudió en la American Academy of Dramatic Arts de Nueva York y en 1979, tras cantar un tiempo en el coro de Leonard Cohen, es contratada por Atlantic y en 1982 publica su primer álbum, 'Branigan', con una versión de un tema de Umberto Tozzi, 'Gloria', que la da a conocer en todo el mundo.
Hasta 1993 publica siete álbumes con éxitos como 'Self control', 'Solitaire', 'How am I supposed to live without you' (1983), 'The lucky one' (1984), 'Spanish Eddie' (1985) y 'The power of love' (1987). Sus canciones aparecen en las bandas sonoras de 'Flashdance' y 'Cazafantasmas' y ella misma participó como actriz en alguna película. A mediados de los noventa se retiró a causa de la enfermedad y posterior muerte de su marido. Laura Branigan murió ocho años después, en agosto de 2004, a los 52 años.