07 julio 2011

Gustav Mahler


El 7 de Julio de 1860 nació en Kaliste (actual República Checa) el compositor y director de orquesta austriaco Gustav Mahler, quien manifestó que su música no sería apreciada hasta cincuenta años después de su muerte. No le faltaba razón: valorado en su tiempo más como director de orquesta que como compositor, hoy es considerado uno de los más grandes y originales sinfonistas que ha dado la historia del género. Más aún, Mahler es uno de los músicos que anuncian y presagian en su obra de manera más lúcida y consecuente todas las contradicciones que definirán el desarrollo del arte musical a lo largo del siglo XX.

Aunque como intérprete fue un director que sobresalió en el terreno operístico, como creador centró todos sus esfuerzos en la forma sinfónica y en el lied, e incluso en ocasiones conjugó en una partitura ambos géneros. Él mismo advertía que componer una sinfonía era «construir un mundo con todos los medios posibles», por lo que sus trabajos en este campo se caracterizaban por una manifiesta heterogeneidad, por introducir elementos de distinta procedencia (apuntes de melodías populares, marchas y fanfarrias militares...) en un marco formal heredado de la tradición clásica vienesa.

Esta mezcla, con las dilatadas proporciones y la gran duración de sus sinfonías más el empleo de una armonía disonante, que iba más allá del cromatismo utilizado por Wagner en su Tristán e Isolda, contribuyeron a generar una corriente de hostilidad general hacia su música, a pesar del decidido apoyo de una minoría entusiasta, entre ella los miembros de la Segunda Escuela de Viena, de los que Mahler puede considerarse el más directo precursor. Su revalorización, fue lenta y se vio retrasada por el advenimiento del nazismo al poder en Alemania y Austria: por su doble condición de compositor judío y moderno, la ejecución de la música de Mahler fue terminantemente prohibida. Sólo al final de la Segunda Guerra Mundial, y gracias a la labor de directores como Bruno Walter y Otto Klemperer, sus sinfonías empezaron a hacerse un hueco en el repertorio de las grandes orquestas.

La Ópera de Viena en 1898
Formado en el Conservatorio de Viena, la carrera de Mahler como director de orquesta se inició al frente de pequeños teatros de provincias como Liubliana, Olomouc y Kassel. En 1886 fue asistente del prestigioso Arthur Nikisch en Leipzig, en 1888, director de la Ópera de Budapest y en 1891, de la de Hamburgo, puestos en los que tuvo la oportunidad de ir perfilando su personal técnica directorial. Una oportunidad única le llegó en 1897, cuando le fue ofrecida la dirección de la Ópera de Viena, con la única condición de que apostatara de su judaísmo y abrazara la fe católica. Así lo hizo, y durante diez años estuvo al frente del teatro; diez años ricos en experiencias artísticas en los que mejoró el nivel artístico de la compañía y dio a conocer nuevas obras. Sin embargo, el diagnóstico de una afección cardíaca y la muerte de una de sus hijas lo impulsaron en 1907 a dimitir de su cargo y aceptar la titularidad del Metropolitan Opera House y de la Sociedad Filarmónica de Nueva York, ciudad en la que se estableció hasta 1911, cuando, ya enfermo, regresó a Viena.

Cabaña donde componía en Steinbach
Paralelamente a su labor como director, Mahler llevó a cabo la composición de sus sinfonías y lieder con orquesta. Él mismo se autodefinía como un compositor de verano, única estación del año en la que podía dedicarse íntegramente a la concepción de sus monumentales obras. Son diez las sinfonías de su catálogo, si bien la última quedó inacabada a su muerte. De ellas, las números 2, 3, 4 y 8 –la única que le permitió saborear las mieles del triunfo en su estreno– incluyen la voz humana, según el modelo establecido por Beethoven en su Novena. A partir de la Quinta, su música empezó a teñirse de un halo trágico que alcanza en la Sexta, en la Novena y en esa sinfonía vocal que es “La canción de la tierra”, su más terrible expresión.

 Sinfonías:
Nº 1.- «Titán» (1889) (Leonard Bernstein & Orquesta Filarmónica de Viena) La tonalidad predominante de la Primera Sinfonía es Re mayor t consta de cuatro movimientos: I. Langsam, schleppend - II. Scherzo: Kräftig bewegt,doch nicht zu schnell - III. Trauermarsch: Feierlich und gemessen, ohne zu schleppen - IV. Stürmisch bewegt. Originalmente tenía un movimiento adicional llamado "Blumine" (Florecillas) (Simon Rattle & Israel Philharmonic Orchestra) que Mahler escribió como música incidental para una obra de teatro. Sin embargo, posteriormente Mahler retiró dicho movimiento. En la actualidad casi nunca se interpreta incluyendo este movimiento con la sinfonía, aunque se oye con cierta frecuencia por separado. Al comienzo del «Finale» el movimiento «conflicto», la tonalidad cambia a fa menor y sólo después de una larga batalla regresa a re, cerca del "final" (Simon Rattle & Berliner Philharmoniker).

Nº 2.- «Resurrección» (1895). La Segunda Sinfonía comienza en do menor y acaba en mi sostenido. Está escrita para una orquesta y un conjunto de metales y percusión. Musicalmente, el primer movimiento, si bien tiene una diversidad de momentos, alude a una marcha fúnebre, y es violento y colérico. Es una forma sonata bastante extensa. Movimiento I. Adagio maestoso: 1/3, 2/3, 3/3 (London Philarmonic Orchestra, London Philarmonic Choir & Klaus Tennstedt)
El segundo movimiento es un delicado Ländler con dos secciones contrastantes de música un poco más oscura, que recuerdan al Scherzo de la Sinfonía n.º 9 de Beethoven. Movimiento II. Andante Moderato 1/2, 2/2

El tercer movimiento es un scherzo basado en su lied “Des Antonius von Padua Fischpredigt” (San Antonio de Padua predicando a los peces, también con texto del 'Des Knaben Wunderhorn'). Comienza con dos golpes de timbal fuertes y secos. Luego siguen dos golpes más suaves, y después otros todavía más suaves que dan el tempo de este movimiento. Movimiento III. “Scherzo: In ruhig fließender Bewegung” 1/2, 2/2
El cuarto movimiento, Urlicht, es otro lied del Wunderhorn, que lo canta actualmente una soprano, a quien Mahler le pide que cante como un pequeño niño celestial.  Movimiento IV. "Urlicht. Sehr feierlich, aber schlicht"

El último movimiento es el más largo, que dura (típico en las sinfonías de Mahler), más de media hora. Es muy episódico, conteniendo una diversidad de instantes, tempo y tonalidades, con mucho material que había sido oído en los movimientos precedentes. El uso del coro en este último movimiento hace que se la compare con la Sinfonía n.º 9 de Ludwig van Beethoven. Movimiento V. "Im Tempo des Scherzo. Wild herausfahrend" 1/4, 2/4, 3/4, 4/4 (London Philarmonic Orchestra, Edinburgh Festival Chorus & Leonard Bernstein & Sheila Armstrong, soprano; Janet Baker, mezzo-soprano)

• Nº 3.- (1896) La Sinfonía nº 3 en re menor es una sinfonía coral de más de una hora de duración que fue estrenada en 1902. Sinfonía de gran envergadura, consta de seis movimientos, dos de los cuales requieren un Coro de Niños, uno de Mujeres y una Contralto. Esta sinfonía fue subtitulada originalmente como “Ein Sommermorgentraum” (Un sueño de una mañana de verano). La obra consta de los siguientes movimientos: I. Kräftig. Entschieden -Con Forsa. Deciso - II. Tempo di minuetto. Sehr mässig - III. Comodo. Scherzando. Ohne Hast - IV. Sehr langsam. Misterioso. Durchaus ppp. "O Mensch!" - V. Lustig im Tempo und keck im Ausdruck. "Es sungen drei Engel" - VI. Langsam. Ruhevoll. Empfunden. (NY Philharmonic & Leonard Bernstein)


• Nº 4 (1901) es una de las sinfonías más cortas de Mahler, su composición llevó bastante tiempo. Sus tonalidades son muy raras, empezando porque la música empieza con staccatos de la orquesta en Sol mayor 7. El clarinete lleva posteriormente la tonalidad a sol mayor. Pero, ahí no queda todo. El segundo movimiento empieza en Sol menor para acabar en Do Mayor.

El tercer movimiento empieza en Sol mayor, y de repente surge un corte, y un brusco cambio de tonalidad, Mi Mayor, tonalidad en la que acaba la obra. En ese sentido, es la única sinfonía de Mahler que va de más a menos, además de no presentar un claro desarrollo romántico. Sin embargo la pieza es toda una incógnita, ya que el cómo se van a desembarcar sus armonías son todo un misterio, y es un preludio a la música del siglo XX. Consta de cuatro movimientos: I. Bedächtig, nicht eilend (Prudente, no acelerado) - II. In gemächlicher Bewegung, ohne Hast (Cómodamente impulsivo, sin prisa.)  (The Vienna Philharmonic Orchestra & Leonard BernsteinIII. Ruhevoll, poco adagio (Tranquilo, poco adagio) (The Vienna Philharmonic Orchestra & Leonard Bernstein) - IV. Sehr behaglich (Muy cómodo) (Leonard Bernstein, New York Philharmonic & Reri Grist)


Nº 5 (1902) Sinfonía n.º 5 en do sostenido menor (Orchestra/Ensemble: Chicago Symphony Orchestra & Daniel Barenboim) la termina Mahler en el otoño de 1902; el compositor irá y volverá sobre ella continuamente hasta el año anterior a su muerte.

Es como una continua pelea, como demuestra la ambigüedad trágica expresada en ella el “Adagietto” (The Vienna Philharmonic Orchestra & Lorin Maazel ) lo compuso tan sólo para instrumentos de cuerda y arpa. Su contenido y lento tiempo da un reposo, unos momentos de descanso e introspección que contrastarán con el animado Rondó final que le sigue y con el cual la obra concluye. Es una isla en medio de una tempestad. Un diálogo del alma con el silencio que la rodea. Una romanza sin palabras que se inspira en el lied. Sus Movimientos son: I. Traeurmarsch. In gemessenem Schritt. Streng. Wie ein Kondukt - II. Stürmisch bewegt. Mit grösster Vehemenz - III. Scherzo. Kräftig, Nicht zu schnell - IV. Adagietto. Sehr langsam- Attaca. V. Rondo-Finale. Allegro-Allegro giocoso. Frisch.

Nº 6.- (1905) “Sexta Sinfonía” (Chicago Symphony Orchestra & Bernard Haitink), inusualmente para Mahler, comienza y termina en la misma tonalidad, La menor, significando que en este caso el conflicto no está resuelto. Algunas veces referida como "Trágica", fue compuesta entre 1903 y 1904. A partir de la Quinta Sinfonía, Mahler toma otra dirección renunciando no sólo a la voz humana sino también a los programas destinados a facilitar la comprensión de sus obras. Quizás debido a su complejidad o a su carácter especialmente severo, rupturista y pesimista, la sexta no figura entre las sinfonías más populares de Mahler para el público en general. Sin embargo, es reconocida por muchos como una de sus mejores obras, y está considerada como una sinfonía que requiere un gran estudio por parte de los directores y de las orquestas.
La sinfonía consta de cuatro Movimientos: I. Allegro enérgico, ma non troppo. Heftig, aber markig - II. Andante Moderato - III. Scherzo: Wuchtig - IV. Finale. Allegro moderato — Allegro enérgico.


Nº 7 - (1906) La Sinfonía nº 7 en Mi Menor, llamada “Canción de la Noche”, constituye el punto más avanzado del modernismo de Mahler. Se trata de la sinfonía del compositor que más veces ha sido grabada registrada (1953) y la más popular.

Consta de cinco movimientos. La dificultad de delimitar la unidad entre los distintos movimientos de la Séptima es quizás, debida al hecho de que los dos 'Nachtmusik' se hayan compuesto antes de los tres movimientos restantes. Movimientos: I. Langsam. Nicht Schleppend.-Allegro Risoluto,ma non troppo - II. Nachtmusik. Allegro moderato-Molto moderato - III. Scherzo. Schattenschaft. Fliessender aber nicht schnell.- Trio - IV. "Nachtmusik II: Andante amoroso" (Leonard Bernstein &Vienna Philharmonic) V. Rondo-Finale. Allegro Ordinario.-Allegro moderato ma energico (Deutsches Landestheater & Otto Klemperer)

Nº 8 - (1907) La Sinfonía nº 8 en Mi bemol mayor (Wiener Philarmoniker & dir. Leonard Bernstein) es una de las obras corales de mayor escala del repertorio orquestal clásico. Debido a que requiere una enorme cantidad de instrumentistas y coristas con frecuencia se la denomina «Sinfonía de los mil», aunque la obra a menudo se interpreta con menos de mil intérpretes y el propio Mahler no aprobó dicho sobrenombre. Fue la última obra de Mahler que estrenó en su vida y contó con un gran éxito de crítica y público cuando la dirigió en su estreno en Múnich el 12 de septiembre de 1910.

Primera Parte: Veni, creator spiritus 1. Allegro impetuoso “Veni, creator spiritus” - 2. A tempo. Etwas (aber unmerklich) gemäßigter; immer sehr fließend “Imple superna gratia” - 3. Tempo I. (Allegro impetuoso) “Infirma nostri corporis” - 4. Tempo I. (Allegro, etwas hastig) - 5. Sehr fließend – Noch einmal so langsam als vorher. Nicht schleppend “Infirma nostri corporis” - 6. Plötzlich sehr breit und leidenschaftlichen Ausdrucks – Mit plötzlichem Aufschwung “Accende lumen sensibus” - 7. “Veni, creator spiritus” - 8.a tempo “Gloria sit Patri Domino”.
La segunda parte de la sinfonía sigue la narración de la última escena del poema de Goethe: el viaje del alma de Fausto, rescatada de las garras de Mefistófeles, en su última ascensión al cielo. La propuesta de Landemann de que el movimiento sigue una estructura de sonata se basa en la división, tras un preludio orquestal, de cinco secciones que él identifica musicalmente como exposición, tres desarrollos episódicos y el final. “Final” (Royal Concertgebouw Orchestra & Bernard Haitink)


“Das Lied von der Erde” (La Canción de la Tierra) 1/2  2/2 (New Philharmonia Orchestra, Otto Klemperer & Philharmonia Orchestra) es un ciclo de canciones en forma de sinfonía, un trabajo en gran escala para dos solistas vocales.

El uso de Mahler de ciertas características "chinas" (escala pentatónica, escala de tonos enteros, uso de determinados instrumentos) hace que este trabajo sea el primero de estas características en su obra, si bien algunos de estos elementos tienen su continuación en la Novena Sinfonía. Compuesta entre los años 1907-1909, siguió a la Octava Sinfonía o Sinfonía De los Mil pero no recibió número, supuestamente debido al temor supersticioso del compositor respecto al significado mortal de una 'novena sinfonía'.

• Nº 9 (1910) La Sinfonía n.º 9 es la última que Mahler completó antes de su muerte, siendo estrenada en forma póstuma en junio de 1912 por la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Bruno Walter. Es una obra de una notable fuerza y sobrecogimiento, y es considerada por muchos como la mejor composición mahleriana. Es la muestra más elocuente - junto a la "La canción de la Tierra" y la incompleta décima sinfonía - de la maestría que el compositor alcanzó al final de su vida. La sinfonía consta de dos partes. La primera, tiene la forma de sonata y es el himno latino medieval “Veni, Creator Spiritus”, de Pentecostés, cuya división en movimientos es la siguiente: I. Andante comodo - II. Im tempo eines gemächlichen Ländlers. Etwas täppisch und sehr derb - III. Rondo-Burleske: Allegro assai. Sehr trotzig - IV. Adagio: Sehr langsam und noch zurückhaltend.(Orchestre de Paris & Christoph Eschenbach)

• Nº 10 (1911, inacabada). Mahler trabajó en su Décima sinfonía durante el año de 1910. A su muerte, en 1911, sólo el primer movimiento estaba terminado, aunque quedaron planteados la estructura general de la obra y esbozados los otros movimientos. El Andante-Adagio, (Royal Concertgebouw Orchestra & Eliahu Inbal), único movimiento prácticamente terminado por Mahler, es una de sus obras más renovadoras y próximas a la vanguardia vienesa de músicos como Arnold Schoenberg o Alban Berg. En este amplio movimiento, de unos veinte minutos, predominan las armonías cromáticas, y su lenguaje se sitúa muchas veces prácticamente en la atonalidad. Los esbozos de Mahler del resto de los movimientos, algunos bastante avanzados, permiten conocer las intenciones del compositor.

El "Purgatorio" (Berliner Sinfonie-Orchester & Kurt Sanderling) es un pasaje breve e irónico, enmarcado entre dos movimientos tipo scherzo con carácter de danza, más burlesco el primero, y más nostálgico el segundo. El "Finale" (Berlin Philarmoniker & Simon Rattle) comienza con un fuerte golpe de tambor, en el que Mahler reproduce el sonido que escuchó en un cortejo fúnebre en Nueva York y que al parecer le impresionó profundamente. El final de este movimiento es de un gran lirismo, y en el manuscrito se encuentran muchas frases en las que Mahler va anotando sus emociones más íntimas. Aunque músicos como Ernst Krenek, Schoenberg o Shostakóvich, a los que les fue enseñado el manuscrito, se negaron a reconstruir la obra, la Décima sinfonía ha sido objeto de varias reconstrucciones, entre ellas la del musicólogo inglés Deryck Cooke o la del ruso Rudolf Barshai.


Música vocal:

Recién completado el cambio de siglo, Mahler compuso algunas canciones a partir de poemas de Friedrich Rückert, compositor que inspiró también los Kindertotenlieder. Entre 1901 y 1902 Mahler dio forma a siete piezas que no vieron la luz hasta 1905, agrupadas todas ellas entonces bajo el título “Sieben Lieder aus letzter Zeit” (Siete Canciones Recientes).
Se incluían allí las cinco canciones que forman el ciclo “Rückert-Lieder” y dos más, “Revelge” y “Der Tamboursg´sell” (ambas a partir de poemas del gran compendio “Des Knaben Wunderhorn”).

Las cinco canciones son:

Banda sonora:
En la película Muerte en Venecia, dirigida por Luchino Visconti que se basa en el libro de Thomas Mann, quien admiraba a Mahler al punto tal de llamar a su personaje Gustav, en su homenaje. Visconti, además lo refuerza transformándolo en músico (en el libro de Mann es escritor). La sinfonía n.° 5 acompaña a toda la película y el “Adagietto” corona el trágico y triste final de la misma. Nadie que haya visto la obra de Visconti olvidará el exquisito cuarto movimiento de la quinta de Mahler (Berliner Philharmoniker & Herbert von Karajan)

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