09 marzo 2012

Samuel Barber


El 9 de Marzo de 1910 nació en West Cheste, (Pensylvania), Samuel Barber, compositor estadounidense de estilo neorromántico, propio del siglo XIX.  Fue un músico prodigio que a los siete años componía obras vocales e instrumentales. A los diez años escribió una opereta “The Rose Tree”. Su talento musical fue canalizado por un tío y una tía: el primero era el compositor Sydney Homer, quien lo apoyó durante 25 años de su carrera y le indujo el gusto por las obras románticas y su tía era Louise Homer una contralto.

Samuel Barber
En 1924 Barber había ingresado en el Instituto Curtis de Filadelfia donde, estudia el piano bajo la guía de George Boyle, el canto con Gorgona y la composición con Scalero. En el otoño de aquel año llegó a esa institución un joven italiano nacido en 1911, de nombre Gian Carlo Menotti, quien relata cómo cruzó su camino con el “americano”:
“Al llegar hablaba muy poco inglés. La primera persona que conocí en la escuela fue Sam Barber. Era el único alumno allí que hablaba fluidamente francés e italiano. Así pues, nos hicimos amigos inmediatamente, y amigos de por vida.

Gian Carlo Menotti
Era un joven excepcionalmente instruido, además de haber viajado bastante, y era inmensamente popular, no sólo por ser muy atractivo físicamente, sino por sus talentos. Tenía una hermosa voz de barítono, además de ser un extraordinario pianista y, por supuesto, un compositor estrella. Por ello, Barber siempre fue uno de los alumnos más respetados del Conservatorio (…) La noche en que nos hicimos amigos, recuerdo bien que él se burló de que yo viniera de Milán, donde mi educación musical consistía en óperas y los clásicos de siempre. Pero no sabíamos nada de Brahms, Ravel, o Debussy. Así, mi relación con Sam se desarrolló al abrigo de la música de Brahms.”

Samuel Barber
Antes de ese afortunado encuentro, Barber había pasado todo el verano en Europa, donde conoció a otro de los amores de su vida: la cultura y la sociedad del viejo mundo, amor que (similar al cariño que le profesó a Menotti hasta el último día de su vida) permaneció intacto a lo largo de su carrera. En ese lapso le dio tiempo para terminar algunas partituras que había dejado inconclusas. La aventura juvenil de Barber incluyó Francia, Italia, Alemania y Suiza, donde se dejó llevar por el estilo de vida, el teatro, conciertos, y perfeccionó su francés leyendo las novelas de Flaubert.

Fue en el viejo continente donde tomó contacto con la música de los post-románticos. Amplió sus estudios de canto y dirección orquestal en Viena con John Braun y, a partir de la década de los años 30, comenzó a cantar como barítono profesional. Durante su corta carrera como cantante realizó la grabación de su propia serie de canciones “Dover Beach”, basadas en textos de Matthew Arnold, por la que recibió numerosos elogios.
En 1928 le fue concedido su primer galardón como compositor: el premio Bear por su “Sonata para Violín”. Tres años más tarde, volvió a ganar el citado premio con su obertura “The School for Scandal”. En 1934 le fue otorgado el Premio de Roma, que le posibilitó pasar dos años en la capital italiana. Allí escribió su “Symphony in One Movement”, estrenada en el Festival de Salzburgo en 1937.


En 1938, Toscanini dirigió en Nueva York su primer “Ensayo para orquesta” (1937) y su “Adagio para cuerda” (extracto del Cuarteto para cuerda op.11, de 1936), interpretados por la Orquesta Sinfónica de la NBC. En plena contienda mundial, adquirió junto a Menotti la casa de campo “Capricorn”, que se convertiría pronto en lugar de reunión para intelectuales y artistas. En ese período compuso su “Segunda Sinfonía” -un encargo del ejército del aire americano-, así como su “Concierto para Violonchelo” y la canción orquestal “Knoxville: Summer of 1915”.

En 1946, nada más acabar la Segunda Guerra Mundial, escribió el ballet “Medea” por encargo de la bailarina y coreógrafa Martha Graham. También recibió un encargo para celebrar el 25 aniversario de la Liga Americana de Compositores que se materializó en su “Sonata Para Piano” (1949), estrenada por Vladimir Horowitz. En el campo de la ópera se introdujo con “Vanessa”, estrenada en 1958 en el Metropolitan Opera de Nueva York y ganadora de un Premio Pulitzer.

Barber y Menotti en 1958
Barber fue un tradicionalista que nunca abandonó la tonalidad. Igual que la mayor parte de los grandes compositores, demostró un sano interés por todos los tipos de música. Estudió partituras de compositores tan divergentes en cuanto a estilo como Boulez, Schöenberg y Webern, pero siempre se mantuvo obstinadamente resistente a las influencias ajenas a su propia estética. Siguió su propio lirismo con integridad, sin preocuparse por el hecho de que su música gozara o no del favor de la gente en un momento determinado. A veces, Barber fue ridiculizado por otros compositores menos que generosos, cuya música más austera no lograba obtener la amplia aceptación de la que gozaba Barber. Barber nunca se vio arrastrado por celos mezquinos.

En 1971 declaró: "Yo escribo lo que siento. No soy un compositor tímido... Se dice que no tengo ningún estilo en absoluto, pero no importa. Como se suele decir, yo sigo haciendo lo mío. Creo que para esto se necesita un cierto coraje." El fracaso tras el estreno de su tercera ópera "Antony and Cleopatra" en 1966 le sumió en una depresión y pasó varios años retirado de la escena pública aunque continuó componiendo hasta su muerte en enero de 1981 a los 70 años.


La Primera sinfonía
La Primera sinfonía de Barber constituye, en sus apenas veinte minutos de duración, un despliegue de virtuosismo orquestal así como de transparencia y lirismo en la expresión. Después del primer compás de introducción, las cuerdas exponen con fascinante lirismo el primer tema recurrente en la partitura “Allegro ma non Troppo”.

Posteriormente, y con varios trazos de profundo dramatismo delineados con varios silencios, esta sección se conecta con el scherzo, de carácter hiperactivo y realzado por los stacatti que aquí se escuchan, y con un constante jugueteo entre alientos y cuerdas bajo la constante métrica de 6/8. Al concluir esta parte escuchamos a los fagotes y clarinetes que, tenuemente, nos conducen al "Andante tranquilo" (Leonard Slatkin, dir. & Orchestra, St. Louis Symphony Orchestra); éste inicia con una amorosa melodía en el oboe enmarcada por una atmósfera vaporosa en las cuerdas y el arpa. Aquí podemos decir que encontramos a Barber en su máxima expresión, empleando lirismo, fuerza, tensión y amor hecho sonidos.

Esta sección lenta poco a poco va cobrando mayor intensidad al retomar los violines la melodía del oboe, hasta estallar en una potente proclama de los metales que, a su vez, conducen a la parte final de la Sinfonía, en forma de un pasacalle (Saint Louis Symphony Orchestra, dir. Leonard Slatkin).
Así como ocurre en la sección anterior, Barber construye un clímax magnífico de dimensiones impresionantes, en el que las cuerdas tocan con pasión y las trompetas y timbales nos llevan hacia la coda final, aún más excitante y poderosa en su carácter. En ese sentido, y no en balde, casi la totalidad de la producción de Samuel Barber -cuyo estilo de composición siempre estuvo guiado por un romanticismo exacerbado e intenso- nos deja ver su lado más humano, sensible, originado por el amor.


El “Adagio”
Esta pieza escrita en Roma en 1936, es un arreglo para orquesta de cuerdas, del movimiento lento del "Cuarteto de Cuerdas" Op. 11 en si menor. La partitura fue enviada al director italiano Arturo Toscanini para una serie de conciertos, siendo estrenada el 5 de Noviembre de 1938 con la Sinfónica NBC en una transmisión radial. El "Adagio" (Leonard Slatkin, dir. & The BBC Orchestra) tuvo un gran éxito y desde entonces es una de las piezas del sigo XX más ejecutadas.
Las melodías de Barber que cautiva al oyente en la intimidad de su alma, se construyen con largas notas de pedal, sustentadas casi al infinito, lo cual una sensación profunda de soledad, tristeza y nostalgia.

El “Adagio” es una melodía sencilla desde el punto de vista técnico, pero con cambios de modalidad algo complejos, que ayudan a crear una atmósfera de gravedad de gran belleza. La obra se inicia serenamente con la melodía principal por parte de las violas y violoncelos. Luego el tema es retomado por los violines y desarrollado hasta los registros más agudos en donde alcanza un clímax en notas alargadas y desgarradoras. Después de una pausa prolongada el tema pasa de nuevo a los violoncelos que lo ejecutan suavemente con aire de resignación hasta que la melodía se disipa de manera imperceptible. Posteriormente, en 1967, hizo un arreglo para coro mixto como “Agnus Dei” (The Choir of Trinity College, dir. Richard Marlow). Ambas versiones, tanto la instrumental como la coral han sido interpretadas en numerosas ocasiones durante funerales de estado (Franklin Roosevelt, Gracia de Monaco, Albert Einstein...)


Concierto para violín
Una obra llena de gracia, exquisitez y encanto, que se ha ganado un puesto importante en el repertorio es el "Concierto para violín" Op. 14, que compuso Samuel Barber en 1939.

Barber en 1938
El primer movimiento, Allegro (Giora Schmidt, violin; Itzhak Perlman, conductor & The Israel Philharmonic Orchestra) en forma de sonata clásica, presenta dos temas contrastantes que se exponen de acuerdo a la conocida formula secuencial: Presentación, desarrollo, recapitulación. La composición es equilibrada en todo momento en la correcta articulación del diálogo entre el violín y la orquesta.
El segundo movimiento Andante (Giora Schmidt, violin; Itzhak Perlman, conductor & The Israel Philharmonic Orchestra) se inicia con una suave y ondulante melodía por parte del corno inglés.

Es una bella música que va migrando, primero hacia los violines y las violas, luego a las maderas y finalmente es tomada por el solista que la desarrolla en todo su potencial expresivo. Llegamos a una especie de diálogo íntimo, de gran virtuosismo entre la orquesta y el violín, que se eleva hasta un clímax bastante vivo y apasionado.
El tercer movimiento Presto in moto perpetuo (Giora Schmidt, violin; Itzhak Perlman, conductor & The Israel Philharmonic Orchestra) despliega un ágil y acelerado juego melódico que se desarrolla en base a un ritmo de danza sumamente complicado llevado por el violín de manera casi frenética. El movimiento perpetuo describe figuras musicales sin descanso alguno.

• Otras obras destacables:
- “Interludios” (1931, 32) (John Browning, piano)
- “The School for Scandal” (1933) (Yoel Levi & Atlanta Symphony Orchestra).
- “Essay for Orchestra Nº 1” (Ensayo para orquesta) (Royal Scottish National Orchestra & dir. Marin Alsop)
- “Sonata para violonchelo piano y violín”, opus 22 (1945) (Alfred Schnittke, violonchelo)
- “Ballet Medea” (1946), (The Cave of the Heart), suite compuesta para la bailarina estadounidense Martha Graham.
- “Souvenirs Op. 28” (1951 -52) III. Pas De Deux (Daniel Pollack, piano)

- “Nocturne, Op. 33” Homenaje a John Field (1959) (John Browning, piano)
- “Concierto para piano y orquesta”, opus 38 (1962): Canzone (John Browning, piano &
George Szell, Cleveland Orchestra)
- “Fudograph of a Yestern Scene” (pieza orquestal-1971) (New Zealand Symphony Orchestra & Andrew Schenck).
- “Ballade Opus 46” (John Browning, piano)
- “Ensayo para orquesta nº3” (1981) (Royal Scottish National Orchestra & Marin Alsop)

Antonio Molina


El 9 de marzo de 1928 nació en Málaga el actor y cantante español de copla y flamenco Antonio Molina. Con su voz cristalina y su falsete inconfundible fue muy popular en España en los años cincuenta y sesenta con canciones como 'Soy minero', 'Soy un pobre presidiario', 'Cocinero, cocinero', 'Maria de los Remedios' o 'Yo quiero ser mataor', muchas de ellas interpretadas en las películas que protagonizó. Padre de Ángela, Paula, Mónica y Micky, Antonio Molina murió en marzo de 1992 a los 64 años.

08 marzo 2012

Gábor Szabó


El 8 de marzo de 1936 nació en Budapest el guitarrista de jazz Gábor Szabó quien, al producirse la invasión soviética en su país en 1956, huyó a EEUU y se matriculó en la Berklee School of Music de Boston. Entre 1961 y 1965 formó parte de los cuartetos de Chico Hamilton y Charles Lloyd

A partir de 1966 comenzó a grabar discos como líder en los que incorporaba elementos folkóricos de su país a su música, así como de Brasil e India. Uno de sus primeros trabajos, 'Spellbinder' (1966) contenía el tema 'Gypsy queen', que sería un hit en 1970 en versión de Santana. En 1967 formó un quinteto con el guitarrista Jimmy Stewart en sus filas, con el que publicó varios álbumes a finales de los sesenta como 'The sorcerer' (1966) y 'Bacchanal' (1968).


En 1970 se publicó uno de sus mejores trabajos, 'High Contrast', un trabajo en colaboración con el músico de R&B Bobby Womack, en el que se incluía el tema 'Breezin'.  En 1977 se quejó amargamente del éxito obtenido por George Benson con el mismo tema. Argumentaba que Benson le había robado el arreglo, que él había grabado ya siete años antes.

En los años setenta, Szabo realizó numerosas giras por la costa Oeste americana, hipnotizando las audiencias con su personal estilo, y publicó álbumes producidos por Bob James como 'Mizrab' (1972), 'Rambler' (1973) y 'Macho' (1975).
Szabó, que nunca se sintió totalmente aceptado como músico de jazz en EE.UU. volvió a Hungría en varias ocasiones durante los setenta, teniendo la oportunidad de tocar con talentosos músicos autóctonos. Fue hospitalizado durante su última visita y murió en 1982 a los 45 años.

Mississippi John Hurt


El 3 de julio de 1893 nació en Carroll County (Mississippi) el cantante y guitarrista de blues Mississippi John Hurt. Aunque pequeño de estatura y con una voz que parecía más un susurro, su influencia en el folk y el blues fue importante. Disfrutó de dos carreras profesionales separadas por 35 años. En los años veinte le ofrecieron un contrato discográfico, gracias al cual viajó a Memphis y Nueva York. Posteriormente la Gran Depresión lo sumió en la oscuridad. En los años sesenta, jóvenes aficionados al folk y el blues, redescubrieron a Hurt y hasta su muerte en 1966, realizó giras con gran éxito por todo el país.

John Hurt nació en Teoc, una pequeña comunidad de granjeros situada en Carroll County, de la que hoy día sólo quedan apenas dos casas. La fecha de nacimiento de Hurt ha suscitado alguna controversia, ya que en su lápida aparece la fecha de 3 de marzo de 1892, y otras fuentes remiten al 8 de marzo, pero los historiadores parecen haberse puesto de acuerdo en el 3 de julio de 1893. Siendo aún un niño, su familia se mudó a Avalon (Mississippi), donde creció junto a siete hermanos y dos hermanas. Hurt asistió al grado elemental de la escuela, lo suficiente para aprender a leer y escribir. La familia amaba la música y cuando John cumplió nueve años, su madre le regaló una guitarra que aprendió a tocar él mismo. Avalon se encontraba lejos de las rutas habituales de los bluesmen del Delta, por lo que Hurt desarrolló su propio estilo de 'fingerpicking' en el que usaba el pulgar para marcar el ritmo en las cuerdas graves, mientras tres dedos ejecutaban la melodía o los acordes.

La casa en la que creció
En 1910 realizó sus primeras apariciones públicas en fiestas o reuniones informales de vecinos y amigos que se juntaban para escuchar música y relajarse los fines de semana, tras el duro trabajo en la plantación. Aún así, Hurt no tocó en bailes, como la mayoría de sus contemporáneos. Su estilo con la guitarra era demasiado elaborado para proveer el ritmo insistente y machacón necesario para el baile. Además su registro vocal era muy limitado para destacar entre el gentío de los juke-joints nocturnos del Delta. En su edad adulta, Hurt trabajó primero en la plantación recogiendo maíz y algodón, y más tarde como vaquero y en el ferrocarril, colocando rieles. Allí fue donde aprendió canciones ferroviarias como 'Spike driver blues'.

Willie Narmour
En 1923, Willie Narmour, un granjero blanco de Avalon que tocaba el violín en bailes locales le pidió a Hurt que le acompañara con la guitarra cuando su habitual guitarrista no podía. En aquellos tiempos de fuerte segregación racial, ésto fue una muestra del respeto que había logrado Hurt gracias a su técnica y habilidad con el instrumento. Unos años más tarde, Narmour ganó un concurso de violín en Carroll County y atrajo la atención del cazatalentos Tommy Rockwell, que trabajaba para Okeh Records. Las compañías discográficas estaban barriendo el sur buscando a artistas, cuya música pudieran registrar en el nuevo invento que estaba causando furor: el fonógrafo. Cuando Rockwell conoció a Narmour en Avalon, le preguntó si sabía de alguien más en la zona que mereciese la pena grabar y el violinista les habló de John Hurt.

Ambos se acercaron a su casa y Rockwell, tras oir los primeros compases del segundo tema que les cantó Hurt, no necesitó oir más. Invitó a Hurt a Memphis para una sesión de grabación. El 14 de febrero de 1928 John Hurt se convirtió en Mississippi John Hurt y ese mismo año grabó ocho temas, dos de los cuales, 'Frankie' y 'Nobody's dirty business' fueron su debut discográfico en el sello Okeh. En Memphis conoció a numerosos cantantes de blues, como Lonnie Johnson, Blind Lemon Jefferson, Bessie Smith y muchos más. El mismo Hurt describió su primera sesión: "Estábamos los tres solos en una gran sala: Rockwell, el ingeniero y yo. Aquello me pareció mágico. Me senté en una silla y colocaron el micrófono frente a mi boca y me dijeron que no me moviera cuando por fin encontraron la posición ideal. Tuve que mantener mi cabeza quieta. Aquello me puso tan nervioso que sufrí dolor en el cuello durante varios días". Otros temas grabados por Hurt en Memphis fueron 'Stack O' Lee' y 'Candy man blues':


El blues del hombre de los dulces

Venid y acudid, mujeres del lugar
porque el hombre de los dulces ha llegado a la ciudad
es el hombre de los dulces, el hombre de los dulces

Tiene una piruleta que mide 23 centímetros
y la vende más rápido que lo que tarda un cerdo en comerse una mazorca de maíz
es el hombre de los dulces, el hombre de los dulces

Todas habéis oído a la hermana Jones
Ella siempre se lleva una piruleta a la cama
es el hombre de los dulces, el hombre de los dulces

No te arrimes demasiado al hombre de las piruletas
porque te pondrá una piruleta en la mano
es el hombre de los dulces, el hombre de los dulces

Le vendió una a la hermana Bad
Al día siguiente vino a por todas las que le quedaban
es el hombre de los dulces, el hombre de los dulces

Si pruebas su dulce, amiga mía
Lo vas a estar deseando mucho mucho tiempo
es el hombre de los dulces, el hombre de los dulces

Su piruleta nunca se derrite
Incluso mejora, es lo que dicen ellas
es el hombre de los dulces, el hombre de los dulces

A pesar de la escasa repercusión de sus grabaciones, Rockwell insistió y llevó a Hurt a Nueva York para una segunda sesión en diciembre de 1928, donde grabó temas para otros cinco discos de 78rpm. Era la segunda vez que Hurt se había alejado más de 30 km de su pueblo y en el último tema que grabó, 'Avalon blues', se percibe su nostalgia por su tierra en un frío Nueva York durante las Navidades: "Avalon's my home-town / always in my mind"

Las grabaciones de Hurt significaron una decepción en Okeh Records. Quizás el error que cometieron fue catalogar su música como blues, cuando la mayoría de las canciones de su repertorio nada o poco tenían que ver con la original forma de blues que nació a pocas millas de la puerta de su casa. Sus temas se podían calificar más como ragtimes procedentes de canciones populares folclóricas europeas y su estilo cantando estaba más próximo al country que al blues. Es muy probable que John Hurt hubiera encontrado su público entre los blancos, aunque los de Okeh Records se empeñaban en publicarlo bajo las colecciones de 'race records' (discos de raza). De todos modos dio igual, ya que la llegada de la Gran Depresión, que obligó a cerrar a Okeh Records, provocó que su prometedora carrera se viera truncada abruptamente, volviendo Hurt a Avalon a sus trabajos en la granja, donde se instaló con Jessie Lee, su segunda mujer y donde crió a su familia. Siempre encontró trabajo y de vez en cuando solía tocar en pequeñas reuniones o fiestas, pero permaneció años en el olvido.


El interés en su música resurgió a principio de los años cincuenta, tras la publicación de la monumental 'Antología de la Música Folk Americana'. El estuche de seis discos incluía los temas 'Frankie' y 'Spike Driver Blues', que Hurt había grabado para Okeh Records en 1928.

Como la mayoría de los intérpretes que aparecían en la Antología, Hurt era un misterio para todos. De hecho, muchos pensaban que era un músico blanco. Los guitarristas, sobre todo, estaban entusiasmados con la técnica de John Hurt y comenzaron a aprender, primero las canciones de la Antología, después las que surgían de viejos discos de 78rpm. Cuentan que un alumno de Andrés Segovia le llevó al maestro un disco de Hurt. Tras escucharlo, Segovia, que no podía imaginar que aquello lo tocara una sola persona, preguntó quién tocaba la segunda guitarra.

John Hurt y su familia en 1963
Cuando a principio de los años sesenta el blues y folk revival estaba en su apogeo, dos jóvenes músicos de folk de Washington D.C., Tom Hoskins y Mike Stewart escucharon el viejo 'Avalon Blues' en una cinta que un coleccionista les había prestado. ¿Y si existe de verdad un sitio llamado Avalon?, se preguntaron. Y si es así, ¿vivirá Mississippi John Hurt aún allí?. No hallaron el sitio en un mapa contemporáneo, pero tras consultar uno de 1878, descubrieron una pequeña localidad llamada Avalon en el Delta del Mississippi. Cuando llegaron allí, de Avalon sólo quedaba un almacén situado en la carretera entre Grenada y Greenwood. Preguntaron a unos hombres sentados en el porche si habían oído hablar de John Hurt. La respuesta no tardó en surgir: "Claro", dijo uno de ellos señalando en una dirección, "una milla más abajo, el tercer buzón de la derecha. No tiene pérdida" .

Cuando Hoskins y Stewart llegaron a su casa, Hurt se encontraba en el campo con el tractor. Se presentaron, explicaron que estaban interesados en su música y sacaron una grabadora portátil. De vuelta en Washington, Hoskins publicó dos álbumes conteniendo los temas que había grabado en casa de Hurt. No pasó mucho tiempo antes de que el mismo Hurt se trasladara a Washington a tocar en los clubes de folk. Fue la sensación del Festival de Newport en 1964 y en el Philadelphia Folk Festival, ese mismo año. Repentinamente, con 71 años. Mississippi John Hurt era una de las estrellas de la escena del folk americano.

Los siguientes tres años actuó en numerosos festivales y clubes de todo el país y publicó álbumes en los sellos Piedmont y Vanguard satisfaciendo a sus fans con su amplio repertorio de baladas, ragtimes, viejas canciones pop y canciones religiosas, salpicadas con sus anécdotas y su encantadora personalidad.  En su primer álbum se incluyeron varias de sus grabaciones de 78rpm y dos temas que Hurt aprendió de niño, 'Spanish fandango' y 'Salty dog'.

En 1963 grabó para la Librería del Congreso y en la mañana del 15 de julio registró 39 temas variados, entre los que se encontraban 'Talking Casey Jones', 'Trouble I've had it all my days', 'Oh Mary don't you weep' y un tema dedicado a su esposa Jessie, 'Waiting for you'. Su técnica de 'fingerpicking' era inusual entre los músicos negros de su tiempo, sólo Elizabeth Cotten, otra guitarrista autodidacta, usaba una técnica similar, aunque Cotten era zurda y tocaba con las cuerdas del revés. No obstante, la forma de tocar de Hurt influyó notablemente en músicos como Leo Kottke y Stefan Grossman. John Fahey, un guitarrista que ha llevado muchas de la técnicas de Hurt a campos desconocidos e inexplorados, compuso 'Requiem for Mississippi John Hurt', incluido en su trabajo 'Requia' publicado por Vanguard Records. Hurt murió en noviembre de 1966 a los 73 años.

Richard Fariña


El 8 de marzo de 1937 nació en Nueva York el escritor y cantautor folk Richard Fariña, una de la figuras emergentes de la contracultura americana de principios de los sesenta.

Richard y Carolyn en Pamplona, 1962
Hijo de cubano e irlandesa pasó su infancia viajando entre Cuba, Irlanda y Brooklyn. En los años cincuenta se involucró con el IRA y en 1959 tomó parte en la revolución cubana. Estudió en la Cornell University donde coincidió con Thomas Pynchon y escribía poemas y cuentos cortos para el periódico universitario. En 1960 se casó con la cantante folk Carolyn Hester. Esta le enseñó a tocar el mountain dulcimer, un instrumento olvidado de los Apalaches, que Richard ayudó a popularizar de nuevo. Viajaron por Europa y mientras Carolyn realizaba actuaciones, Richard trabajaba en su novela.

Fariña y Dylan
Durante la grabación del tercer álbum de Carolyn, Fariña coincide con un todavía desconocido Bob Dylan, contratado para tocar la armónica. Ambos se hacen buenos amigos y Fariña conoce a Mimi Baez, la adolescente hermana de Joan. Tras divorciarse de Carolyn, Richard se casa en 1963 con Mimi, que contaba en ese momento 17 años. Juntos realizan varias actuaciones, entre ellas, en el legendario Newport Folk Festival 1965.

Richard y Mimi Fariña
Ese mismo año publican en Vanguard Records 'Celebrations for a Grey Day' y 'Reflections in a Crystal Wind', con temas como 'Pack up your sorrows', 'Reno, Nevada', 'Falcon', 'A swallow song' y 'Raven Girl', en los que cuentan con músicos de acompañamiento de la talla de Felix Pappalardi al bajo y John Hammond a la armónica. El 30 de abril de 1966, tras asistir a una firma de ejemplares de su novela 'Been Down So Long It Looks Like Up to Me', y mientras celebraban el 21 cumpleaños de Mimi, decidió ir a dar un paseo con un amigo en motocicleta, del que nunca volvió. El piloto, que resulto ileso, perdió el control en una curva y Fariña salió despedido perdiendo la vida. Tenía 29 años. Joan Baez conmemoró su pérdida y la pena de su hermana en su canción 'Sweet Sir Galahad'.

Carl Philipp Emanuel Bach


El 8 de marzo de 1714 nació en Weimar el compositor y teclista alemán Carl Philipp Emanuel Bach, el quinto hijo, pero segundo vivo, de Johann Sebastian Bach y María Barbara, y el único que triunfó totalmente en su carrera. Está considerado uno de los fundadores del estilo clásico y uno de los compositores más importantes del periodo galante, aparte de ser el último gran maestro del clave hasta el siglo XX.

Federico II en 1763
Recibió formación musical de su padre y posteriormente estudió música en la Thomasschule de Leipzig y Derecho en la universidad de dicha ciudad, así como en la de Frankfurt an den Oder.
A los 20 años ya brillaba como instrumentista (dominaba los instrumentos de teclado), profesor y compositor. En 1738 se incorporó en Ruppin a la orquesta de Federico II, príncipe heredero de Prusia, a quien siguió a Potsdam y después a Berlín cuando subió al trono. Durante estos años Carl Philipp escribió gran parte de sus sonatas para teclado (Sonatas de Prusia y Sonatas de Württemberg entre otras) A pesar de permanecer casi treinta años su servicio, Carl Philipp encontraba que el Rey dedicaba poco interés a sus composiciones en favor de las de otros músicos de la corte como G. Benda, Johann J. Quantz o K.H. Graun. Asimismo, su salario era inferior al de estos músicos, por lo que en 1767 decidió abandonar la corte y trasladarse a Hamburgo.

Allí sucedió a G.P. Telemann, que acababa de fallecer, como Director Musices. Para acceder a este cargo presentó un “Magnificat en re mayor” (Parte 2) (Dresdner Kammerchor Hans-Christoph Rademann & dir. Michael Schneider), creado al principio de su época berlinesa. A partir de entonces, y hasta su muerte, se ocupó de la cantoría de Johanneum y de las cinco principales iglesias de Hamburgo, de ahí que fuera conocido a lo largo de Europa como “el Bach de Hamburgo”.

Dio un gran impulso a la vida musical de esta ciudad, ya que su frenética actividad le llevó a escribir durante esa época gran parte de su obra vocal de carácter sacro, como los oratorios “Die Israeliten in der Wüste” (1769), “Die letzten Leiden des Erlösers” (1770) o el más célebre, “La Resurrección y Ascensión de Jesús” Wq. 240 (1777-1780) (Christoph Pregardien, Barbara Schlick, Kleine Konzert, Das & Hermann Max). También dio a conocer en Hamburgo el “Mesías” de Haendel, el “Stabat Mater” de Haydn, el “Requiem” de Jommelli y la “Misa en si menor” de J.S. Bach. Además, fue el encargado de publicar la obra de su padre hasta que apareció la edición de “El clave bien temperado” en 1801.


Su extensa producción, que fue ampliamente difundida cuando vivía, e incluye diversos oratorios y cantatas (en las que, en ocasiones, tomaba páginas de su padre), unas veinte sinfonías y más de cincuenta conciertos para uno o dos instrumentos de teclado, violonchelo o flauta: Concierto para violonchelo (Christophe Coin & Ensemble Baroque Limoges).


La parte más original de sus obras se encuentra, probablemente, en las composiciones para teclado. Entre los muchos títulos que cabe destacar se encuentran las seis colecciones de sonatas, rondós y fantasías para aficionados (1779 a 1787). Si bien aprendió el lenguaje musical de su padre, pronto se distinguió por un estilo propio, homófono y a la moda de la época, el llamado “empfindsamer Stil” (estilo sentimental) que, frente a la simplicidad del estilo galante, buscaba la emoción del oyente. Para ello, recurrió al empleo de elementos como disonancias avanzadas, alternancia de modos mayor y menor o acordes interrumpidos.

Carl Philipp también redactó una obra teórica de gran importancia en su época. Se trata del “Ensayo sobre la manera verdadera de tocar el teclado” (1753) en dos volúmenes. Su obra completa fue catalogada por Alfred Wotquenne, de ahí que los números de referencia empleados para citar sus composiciones vayan acompañados de las letras “Wq”. Otra catalogación importante fue la realizada por Eugene Helm, que incluye cerca de 900 obras, 300 de las cuales son para instrumentos de teclado solo.

Obras destacables:
Concierto para dos clavicordios en Fa, Wq. 46 (1740). Es uno de los cincuenta y dos conciertos para teclado que compuso a lo largo de toda su vida.
Seis sonatas prusianas (Preussische Sonaten, 1742) Sonata Nº 1 (Pieter-Jan Belder, clavicordio), dedicadas a Federico el Grande.
Seis sonatas Wurttemberg (Württembergische Sonaten, 1744) (Bob van Asperen), dedicadas al gran duque de Wurttemberg.


Once sonatas para flauta, entre ellas: en Re, Wq. 83; en Mi, Wq. 84; en Sol, Wq. 85; en Sol, Wq. 86; en Mi menor, Wq. 124; en Sol, Wq. 127; en La menor, Wq. 128 (Denis Bouriakov); en Re, Wq. 129; en Sol, Wq. 133; en Sol, Wq. 134. Compuestas en Potsdam, entre 1745 y 1755.
Magnificat (1749) (Gächinger Kantorei Stuttgart Bach-Collegium Stuttgart & Helmut Rilling), en el que muestra una gran influencia de su padre.

Cinco conciertos para flauta, entre ellos: Concierto en re menor, Wq.22 (Akademie für Alte Musik Berlin); Concierto en si bemol mayor Wq.164 (Machiko Takahashi - Flauta, Concertgebouw Chamber Orchestra & dir. Roland Kieft); Concierto en Sol mayor, Wq.169, y Concierto en Si bemol, Wq.167 (1755). Con estos conciertos contribuyó Carl Philipp al repertorio de flauta para el rey Federico el Grande; no obstante, requieren tal virtuosismo que es dudoso que fueran interpretados por el propio rey.
Entre 1755 y 1759 compuso varias obras para órgano, con inevitables ecos de su padre. Pueden mencionarse: Conciertos para órgano, en Sol, Wq. 34 y en Mi bemol, Wq. 35; Fantasía y fuga en Do menor, Wq. 119/7 (Orchestra Haenchen & Pietro da Cortona); Preludio en Re, Wq. 70/7.

Cinco Sinfonías de Berlín, H 649, 50, 53, 54 y 56. Compuestas entre 1755 y 1762, estando el autor en Potsdam. (Orquesta de Cámara de Jerusalén "Kol Israel” & dir. Mendi Ronal)
Una cantata de Pascua (1756).
La serie Mit veränderten Reprisen (1760-1768) y Sonaten für Kenner und Liebhaber. Obras de Berlín.
Diez sonatinas para teclado y otros instrumentos, y dos más para dos teclados. Berlín, 1762- 1764. Son una especie de experimento en el que combina elementos del concierto y la suite.

Fantasía para clavicémbalo y acompañamiento (Mathaeus Heilmann piano & The Academy of Ancient Music / Christopher Hogwood)
Dos Conciertos para oboe: en Si bemol, Wq. 164 (Peter Pongrácz, Oboe & Liszt Ferenc Chamber Music Orchestra, Budapest) , y en Mi bemol, Wq. 165 (1765).
Die Israeliten in der Wüste (Los israelitas en el desierto) (1769) (Chorus & Orchestra: Corona & Cappella Coloniensis & dir: William Christie) Oratorio compuesto en Hamburgo, que merece destacarse por su gran belleza y por la semejanza de su plan con el oratorio Elías, Op. 70, de Felix Mendelssohn.

Die letzen Leiden des Erlösers (Los últimos padecimientos del Salvador) (1770) (Collegium Vocale Gent & La Petite Bande & dir. Sigiswald Kuijken). Oratorio con momentos aún más inspirados que su predecesor.
Conciertos para clavicordio, Wq. 43/1-6 (1771). Del período de Hamburgo. Originales y de temperamento volátil.

Seis Sinfonías de Hamburgo, H 657-62 (Wq. 182/1-6) (1773) (Chamber Orchestra & Hartmut Haenchen). Escritas para el Barón von Swieten. Representan al C.P.E. Bach tardío, con mayor libertad que cuando se encontraba en la corte berlinesa.
Selma, H 739 (Wq. 236) (1775).

Concierto en mi bemol para clave, pianoforte y orquesta, H 479 (Wq 47) (1788) (Rudolf Zartner, harpsichord; Ernst Gröschel, piano & Pro Arte Orchestra & dir. Kurt Redel). Concierto al estilo de Haydn, en el que juega con el contraste de los solos instrumentales.
Cuarteto en la menor para flauta, viola, chelo y clave, n.º 1, H 537 (Wq 93), Siciliano (1788) (Hans Goverts Clavecín & Orchestre de chambre Bernard Thomas). Es uno de los tres cuartetos que compuso el último año de su vida. Los otros dos son: el n.º 2 en Re, Wq. 94 y el n.º 3 en Sol, Wq. 95.