23 julio 2012

Steve Lacy


El 23 de julio de 1934 nació en Nueva York el saxofonista y compositor de jazz Steve Lacy, reconocido como uno de los más importantes intérpretes del saxo soprano. Lacy, con su personal visión del jazz, supo mantenerse al margen de movimientos, corrientes e influencias y se encuentra en el centro de una discusión que durará muchos años: "Increíblemente pesado" o "absolutamente fascinante" son los polos opuestos que su música genera.

Con 16 años comenzó su carrera tocando el clarinete en bandas de dixieland, en las que tocó junto a grandes del jazz como Henry 'Red' Allen, Pee Wee Russell, George 'Pops' Foster, Zutty Singleton, Buck Clayton, Dicky Wells y Jimmy Rushing. En 1953, comienza a trabajar con Cecil Taylor, con el que permanecerá seis años que cambiarán totalmente su enfoque del jazz. Se cambia al saxo soprano y participa en el primer disco de Taylor, 'Jazz Advance' (1955) y con su cuarteto en el Festival de Newport de 1957.

Su primera grabación como líder, 'Soprano Sax' se realiza en noviembre de 1957 bajo el sello Prestige a la que seguirían 'Reflections' y 'Evidence' (con Don Cherry), discos en los que demuestra su afinidad por la música de Thelonious Monk. Seguidamente comienza a trabajar con Gil Evans participando, entre 1962 y 1964 en las bandas que Evans reúne para respaldar a Miles Davis y Kenny Burrell; bandas en las que tuvo de compañeros, en la cuerda de saxofones, a Eric Dolphy, Phil Woods y Wayne Shorter. También con Monk tuvo una relación profesional duradera y tras formar parte de su banda en 1960, grabó con él el álbum 'Big Band and Quartet in Concert' (1963).

Su primera visita a Europa fue en 1965, año en el que visitó Copenhagen junto a Kenny Drew. Se trasladó a Italia donde formó un cuarteto con el trompetista italiano Enrico Rava y los músicos sudafricanos Johnny Dyani y Louis Moholo, cuya colaboración está documentada en el álbum 'The Forest and the Zoo' (1966). Los siguientes años Lacy centra su actividad en su sexteto, con su esposa Irene Aebi a la voz y al cello. A principios de los setenta se instala en Paris, donde permanecerá hasta la entrada del nuevo milenio.

En ese tiempo publicó magníficos álbumes como 'Trickles' (1976), 'Troubles' (1979), 'The Flame' (1982) y realizó innumerables grabaciones con su Steve Lacy Big Band, desplegando diferentes formaciones, desde un trio hasta un octeto. Desde principios de los años setenta se reunía periódicamente con el pianista Mal Waldron para grabar álbumes como 'Hard Talk' (1974), 'Sempre Amore' (1987), 'Hot House' (1991) y 'Communiqué' (1997).

Lacy estuvo interesado en todo tipo de manifestaciones artísticas y la poesía y las artes visuales fueron una importante fuente de inspiración para él. Colaboró con pintores y bailarines en proyectos multimedia y musicó poemas de sus autores favoritos: Robert Creeley, Samuel Beckett, Tom Raworth, Taslima Nasrin, Herman Melville, Brion Gysin y otros autores de la generación beat.
En 2002 volvió a EEUU, donde comenzó a dar clases en el New England Conservatory of Music en Boston. Murió a los 69 años en junio de 2004.

Amália Rodrigues


El 23 de julio de 1920 nació en Lisboa 'la reina del Fado', Amália Rodrigues, que durante más de cincuenta años fue la embajadora artística de Portugal mediante sus múltiples actuaciones internacionales, incluyendo TV y películas y a través de una de las tradiciones musicales portuguesas más antiguas, el 'fado', que en definición de Alberto Pessoa: "no es alegre ni triste (...) Formó el alma portuguesa cuando no existía y deseaba todo sin tener fuerza para desearlo (...) El fado es la fatiga del alma fuerte, el mirar de desprecio de Portugal al Dios en que creyó y que también le abandonó".

Amália da Pedade Rebordao Rodrigues nació en el barrio de Alfama de la capital portuguesa. No se conoce con exactitud su fecha de nacimiento pero en su pasaporte figuraba el 23 de julio porque su abuelo recordó que había nacido en la época de las cerezas. Ella siempre sostuvo que nació el 1 de julio. Una entre nueve hermanos, su madre la dejó teniendo ella un año al cuidado de su abuela. De niña, tuvo que ayudar a la familia a pagar las facturas vendiendo productos del campo en las calles o trabajando de costurera. Su infancia no fue feliz, lo que la acercó al mundo del fado. "Los portugueses sabemos que la vida es absurda porque nos espera la muerte", comentó en una entrevista al Times londinense, "Toda mi vida me han invadido pensamientos tristes"

Amália y Celeste
Comenzó su carrera profesional de cantante con 19 años, cantando con su hermana Celeste en el night-club lisboeta Retiro da Severa. Sólo un año después actuaba en las mejores salas de Lisboa que colgaban el cartel de 'no hay entradas'. En 1944 se presentó en Brasil y realizó sus primera grabaciones en Rio de Janeiro. Con el fin de potenciar su carrera, su mánager, José de Melo, le aconsejó no grabar más discos y Rodrigues comenzó giras por todo el mundo actuando en España, Francia y el Reino Unido, a los que más tarde se añadirían los Estados Unidos, Japón, Mexico y la Unión Soviética.


Estuvo alejada de los estudios de grabación hasta 1951, cuando comenzó a grabar para el sello Melodia. En 1952 se cambiaría a Valentium de Carvalho y en 1955 su tema 'Coimbra', grabado durante una actuación en el Olympia de Paris la dio a conocer internacionalmente. En España y en el mundo anglosajón se conoció la canción como 'Abril en Portugal'.

La fama de Amália creció hasta límites nunca deseados por ella. Incluso cuando el fado perdió su popularidad en los años sesenta, Rodrigues seguía llenando las salas y apareciendo en películas y TV. En su carrera grabó más de 150 álbumes. Sufrió de miedo escénico durante toda su vida: "Antes de un concierto mi pulso es 48. Cuando piso el escenario me sube a 120"
En 1974, tras la caída de la dictadura, el nuevo gobierno acusó a Rodrigues de colaboracionista del anterior régimen y enemiga del nuevo. Ella negó las acusaciones: "Siempre canté fado sin pensar en política. Jamás recibí apoyo de ningún gobierno".

Las acusaciones hicieron mella en la carrera de la cantante y tuvo que ser ingresada en un hospital por depresión. Más tarde se reivindicó cantando una versión de 'Grandola Vila Morena', una canción patriótica que celebraba la revolución de 1974. Por ello le fue concedida la Gran Cruz de la Orden de Santiago, la mayor distinción del gobierno portugués. Amália siguió en escena hasta bien cumplidos los setenta y tuvo que abandonar sólo cuando tuvo que ser intervenida del corazón. Su última gira internacional fue en 1990 y su última aparición pública fue en la ceremonia inaugural de la Expo 1998 celebrada en Lisboa.

Murió en su domicilio en octubre de 1999 a los 79 años. En Portugal se declararon tres días oficiales de luto, y coincidiendo el funeral con unas elecciones a la presidencia del país, los candidatos tuvieron que suspender sus respectivas campañas. El funeral fue oficiado en la catedral de Lisboa y decenas de miles de personas vieron pasar su ataúd envuelto en una bandera portuguesa por las calles de la capital portuguesa en su camino hacia el cementerio de Prezeres.

Franz Adolf Berwald


El 23 de julio de 1796 nació en Estocolmo el compositor romántico sueco Franz Adolf Berwald. Aunque muy poco conocido, posiblemente haya sido el mejor compositor escandinavo de su época, pero durante su vida se le ignoró completamente, siendo descubierto a principios del siglo XX (la Fundación Berwald se creó en Suecia en el año 1909). Escribió sinfonías, conciertos, música de cámara, óperas y operetas.

Durante mucho tiempo vivió en Berlín y Viena, por lo que se vinculó de forma decidida con el sinfonismo romántico alemán, su arte es sumamente personal, sin tendencias nacionalistas demasiado marcadas. Tampoco hay que considerarlo como el epígono del clasicismo vienés. Pertenecía a una familia de origen alemán que contaba con músicos desde hacía cuatro generaciones; su padre, violinista en la orquesta de la ópera real, le enseñó la práctica del violín desde temprana edad. A pesar de que no sabía nada de composición y armonía, Berwald comenzó a escribir muy pronto. Tras la muerte del padre en 1825, la familia sufrió unas condiciones económicas difíciles. Berwald obtuvo una beca del rey para estudiar en Berlín, donde se dedicó a componer óperas sin posibilidad de poder representarlas. Para subsistir en Berlín, Berwald comenzó una práctica clínica en ortopedia y fisioterapia en 1835, que resultó ser rentable. Algunos instrumentos ortopédicos inventados por Berwald se seguían utilizando décadas después de su muerte.

Estocolmo alrededor de 1850
Compuso y llegó a estrenar la ópera llamada “Estrella de Soria” Aria de Estrella (Lena Nordin: soprano; Helsingborg Symphony Orchestra & dir. Stig Westerberg), que desde entonces conserva el honor de ser su mejor obra lírica. A Estocolmo volvió en 1849, y obtuvo el cargo de profesor en el Conservatorio.
Su producción fue escasa, sin embargo se puede encontrar su genio creador en, por ejemplo, su música de cámara (tríos, cuartetos de cuerdas, dos quintetos con piano, etc.), en sus poemas sinfónicos (todos compuestos antes que los de Liszt, que, dicho sea de paso, estaba sumamente impresionado por las dotes de este músico sueco) y, sobre todo, en sus cuatro sinfonías.

La “Sinfonía Nº 1 en Sol menor "Sérieuse” compuesta en 1842, tiene un sorprendente rigor de estructura y una riqueza de ideas melódicas tal que algunos autores se animan a hablar de Berwald como del “Schubert sueco”. Compuesta entre 1841 y 1842 para la Musikverein de Viena; estrenada el 2 de diciembre de 1843 en Estocolmo, bajo la dirección de Johann Berwald (primo del compositor). Fue la única que estrenó en su vida. La crítica la destrozó: la consideró una obra “pretenciosa”, con “extravagantes modulaciones” que formaban un “lío musical”, o mejor dicho “antimusical”, sin la más mínima idea melódica “inteligible”.
El primer movimiento es un Allegro con energía 1/2, 2/2 (Jena Philharmonic Orchestra & dir. David Montgomery) de un ritmo riguroso y variado, animado por una orquesta amplia y potente.


Un tema cantabile y flexible, especialmente, recorre la cuerda con insistencia. A este tiempo sucede un “Adagio maestoso”, en Fa mayor, de una noble grandeza, una especie de grave meditación que alcanza una expresiva plenitud hacia el centro de la pieza, con un “fortissimo” a base de acordes ascendentes en la orquesta que precede a la repetición del tema.

El Scherzo tiene un carácter fantástico, de esencia romántica muy marcada, y en él la cuerda gira sobre las precisas acentuaciones del viento. Un recuerdo del Adagio precede al final, que se encadena directamente con el “Allegro Molto” (Adagio- Allegro molto), que es sin dudas la página más asombrosa de la obra en dos aspectos: Berwald logra en ella una construcción que anticipa con mucho la evolución de la sinfonía romántica en una síntesis estilística de los anteriores movimientos; y por otra parte, la facilidad y la fuerza de la escritura nos impresiona: sucesión de secuencias melódicas y rítmicas contrastadas, soberana libertad en las modulaciones, potencia concisa de las ideas, que redundan en dinámicas opuestas bajo iluminaciones fugaces y vivamente resaltadas. Una breve y magnífica llamada de los trombones concluye la obra.

La Sinfonía nº 2 en Re Mayor “Capricieuse” II. Andante (Roy Goodman & Swedish Radio Symphony Orchestra), tiene un sorprendente rigor de estructura y una riqueza de ideas melódicas tal que algunos autores se animan a hablar de Berwald como del “Schubert sueco”.

La Sinfonía nº 3 en Do mayor, titulada “Sinfonie Singulière”, pasa por ser su obra cumbre. Fue compuesta en 1845 y estrenada en 1905, 37 años después de la muerte del compositor. Representa para muchos el nacimiento de la producción musical auténticamente escandinava, caracterizada por la robustez y la rusticidad que posteriormente apreciaremos en Grieg, Sibelius o Nielsen y alejada del romanticismo alemán que había inspirado sus dos primeras sinfonías. A diferencia de éstas y de lo habitual en la época, sólo cuenta con tres movimientos. El primero de ellos, “Allegro fuocoso” (Roy Goodman & Swedish Radio Symphony Orchestra), tiene una estructura basada en la tradicional forma sonata, tan querida a mediados del XIX. Sin embargo, la singularidad a la que se hace referencia en el título queda patente desde el principio, en el que aparece un efecto sin precedentes en ninguna partitura: una figura de dos notas se eleva en forma de escala desde los contrabajos y los chelos, pasando por los violines, clarinetes, oboes y flautas, enfrentada a una escala descendente en las cuerdas graves.



Cuando la escala ascendente alcanza su techo, los violines dan paso a una melodía romántica que a su vez es sucedida por una tercera melodía rápida y de nuevo ascendente. En vez de usar amplias melodías, Berwald usa pequeñas células que crean el efecto de que algo se está gestando hasta que por fin llega la explosión orquestal. Para nuestros oídos no es ninguna novedad, pero a mediados del siglo XIX esta ruptura de la ortodoxia beethoveniana era algo absolutamente original.

La “Sinfonía Nº 4 en Mi bemol, Naïve”, Mov 1, Mov. 2 y 3, Mov. 4 (Okko Kamu / Helsingborg Symphony Orchestra) fue estrenada en 1878, 10 años después de la muerte de Berwald, dado que el estreno inicial de 1848 en París tuvo que ser suspendido por los acontecimientos revolucionarios.
Su “Concierto para piano en Re mayor” Parte 1, Parte 2, Parte 3 (Stefan Lindgren, piano; The Royal Stockholm Philharmonic Orchestra & dir: Andrew Manze) acabado en 1855 y destinado a su alumna Hilda Aurora Thegerström (que continuaría sus estudios con Antoine François Marmontel y Franz Liszt), no fue estrenado hasta 1904, cuando Astrid, nieta del compositor, lo tocó en un concierto de estudiantes del Conservatorio de Estocolmo. El último movimiento ha sido comparado a otros trabajos de Robert Schumann o Edvard Grieg. Los tres movimientos se tocan sin pausas entre sí.

Sus cuartetos llaman poderosamente la atención: “Cuarteto no. 1 en Sol menor” 1/5, 2/5, 3/5, 4/5, 5/5 (Lysellkvartetten) compuesto en 1818 en Estocolmo, donde también se presenta una influencia extraordinaria: la de Schubert. También son destacables el “Cuarteto no. 2 en Mi bemol mayor” (1849) y el “Cuarteto no. 3 en La menor” (1849).
Sus composiciones de cámara con piano también son muy interesantes, destacando el “Piano Trío nº 1 en Mi bemol mayor” (1849) 1/3, 2/3, 3/3 (Bernt Lysell, violín; Ola Karlsson, cello & Stefan Lindgren, piano), el “Cuarteto en Mi mayor”, el “Quinteto nº 2” 1/3, 2/3, 3/3 (The Berwald Quartet & Stefan Lindgren, piano)
ó bien la “Fantasy on 2 Swedish folk-melodies” (Bengt-Åke Lundin, piano).

En 1866, Berwald recibió la “Orden de la Estrella Polar”, en reconocimiento a sus logros musicales. Al año siguiente, tras varios años de rechazos, el Conservatorio de Estocolmo le designó finalmente profesor de composición. Por esta época recibió varios encargos importantes, pero no viviría para cumplirlos.
Berwald murió en 1868 de neumonía y fue enterrado en el Cementerio septentrional de Estocolmo. Durante el funeral se interpretó el segundo movimiento Adagio de la "Sinfonía Nº1" en Sol menor (Okko Kamu / Helsingborg Symphony Orchestra.

22 julio 2012

LP 'Super Session'


El 22 de julio de 1968 se publicó en Estados Unidos 'Super Session', bajo el sello Columbia Records, que reflejaba el trabajo en estudio del organista Al Kooper con los guitarristas Mike Bloomfield y Stephen Stills, los cuales tocaron en sesiones separadas. El álbum, cuya producción costó sólo 13.000$, vendió más de medio millón de copias y alcanzó el puesto 13 de Billboard. Fue, debido a su éxito, uno de los que se citan como iniciadores del concepto 'supergrupo' al final de la década de los sesenta y es uno de esos trabajos al que no le ha sentado mal el paso del tiempo.

Al Kooper
La publicación de 'Sgt. Pepper' en 1967 había revolucionado el mundo del rock. En pocos meses el escenario musical del género había pasado de canciones bailables de 2 o 3 minutos a piezas sensiblemente más largas en las que la técnica y el virtuosismo del músico se tenían más en cuenta. Al Kooper y Mike Bloomfield ya habían trabajado juntos antes en las sesiones de 'Highway 61 Revisited' de Bob Dylan y en la actuación de éste en el Festival Folk de Newport en julio de 1965, cuando Dylan sorprendió a sus incondicionales apareciendo con una guitarra y una banda eléctricas. Kooper acababa de abandonar Blood Sweat & Tears con quienes grabó su primer álbum, 'Child is Father to the Man', y en 1968 trabajaba como director artístico para Columbia. 

Mike Bloomfield
Bloomfield, por su parte, estaba a punto de dejar a su grupo Electric Flag y cuando Kooper le telefoneó para saber si estaba libre con el fin de pasarse por el estudio de grabación y hacer una jam session, Mike accedió, dejando que Kooper se encargara de los preparativos. Kooper reservó dos días de estudio en mayo de 1968 y reclutó al pianista Barry Goldberg y al bajista Harvey Brooks, ambos miembros de Electric Flag, junto con el baterista de sesión 'Fast' Eddie Hoh. El primer día, el quinteto grabó una serie de piezas instrumentales de blues, incluida una excursión modal con 'His Holy Modal Majesty'.

Stephen Stills
El segundo día, con todo preparado, Bloomfield no dió señales de vida. Para no desaprovechar la sesión, Kooper llamó a toda prisa a Stephen Stills, que asimismo se encontraba en el proceso de abandonar su banda Buffalo Springfield y con él, Kooper y sus músicos grabaron principalmente temas vocales que incluían una larga versión de 'Season of the witch' de Donovan, en los que Stills sacó a relucir su estilo costa Oeste con la Rickenbacker.
Más tarde, Kooper añadió arreglos de metales durante la mezcla. En la reedición del álbum de 2003 incluía dos temas ('Albert's shuffle' y 'Season of the witch') con la mezcla original sin vientos añadidos.


El año siguiente, Kooper ya había perdonado a Bloomfield por el plantón y juntos grabarían 'The Live Adventures of Mike Bloomfield and Al Kooper' y en 1970 repetiría la experiencia de 'Super Session' con el joven guitarrista de 15 años Shuggie Otis, hijo del legendario Johnny Otis, en 'Super Session Vol 2'.

Al Kooper y Mike Bloomfield en el estudio

1. 'Albert's shuffle' (Al Kooper, Mike Bloomfield)
2. 'Stop' (Jerry Ragovoy, Mort Shuman)
3. 'Man's temptation' (Curtis Mayfield)
4. 'His holy modal majesty' (Al Kooper, Mike Bloomfield)
5. 'Really' (Al Kooper, Mike Bloomfield)
   
7. 'Season of the witch' (Donovan Leitch)
8. 'You don't love me' (Willie Cobbs)
9. 'Harvey's tune' (Harvey Brooks)


Al Kooper — voz, piano, órgano, guitarra eléctrica y acústica de 12 cuerdas
Mike Bloomfield — guitarras en 1, 2, 3, 4 y 5
Stephen Stills — guitarras en 6, 7, 8 y 9
Barry Goldberg — piano eléctrico en 'Albert's Shuffle'  y 'Stop'
Harvey Brooks — bajo
Eddie Hoh — batería, percusión

Al Kooper y Joe Scott - arreglos sección de viento
Fred Catero y Roy Halee - ingenieros

Harvey Brooks, Stephen Stills y Al Kooper (de espaldas)

Estelle Bennett


El 22 de julio de 1941 nació en Nueva York la cantante Estelle Bennett, miembro del famoso trio femenino The Ronettes. Ella, su hermana Ronnie y Nedra Talley formaron el grupo en 1959. En los siguientes años obtuvieron un gran número de éxitos bajo la producción de Phil Spector (que llegó a estar casado con Ronnie).

Estelle y Paul McCartney
Este las contrató en marzo de 1963 para su sello Philles Records, tras oir anteriores grabaciones del trio en Colpix, como 'I want a boy' y 'I'm gonna quit while I'm ahead'.
Su primera grabación con Spector fue su mayor éxito: 'Be my baby'. Le seguirían 'Baby, I love you' (1963), '(The best part of) breakin' up', 'Do I love you?', 'Walking in the rain' (1964), 'Born to be together' (1965) y 'I can hear music' (1966).
En 1966 el trío se separó y Estelle lo intentó sin éxito en solitario con el single 'The year 2000' / 'The naked boy'. Vivió retirada, olvidada por todos, sufriendo problemas mentales y sin residencia propia hasta su muerte a los 67 años en febrero de 2009.

Franz Xaver Süssmayr


El 22 de Julio de 1766 nació en Schwanenstadt el compositor y clarinetista austriaco Franz Xaver Süssmayr, hijo de un sacristán y de una maestra. Su madre murió cuando él tenía apenas 6 años y partió de su hogar a los 13 años. Fue estudiante y cantor en un monasterio Benedictino (1779-1787) en Kremsmünster. Al cambiar su voz tiempo después, se hizo miembro de la orquesta como violinista.

Compuso principalmente música religiosa (misas y oratorios) y óperas, “Die liebe für den König” (1785), “Moses” (1792), “El turco en Italia” (1794), “Der Spiegel von Arkadien” (1794), “Soliman der Zweite” (1799) y “Das Hausgesinde” (1802).
La finalización de la obra inacabada más famosa de su maestro, el “Réquiem”, es el mayor logro de Süssmayr. Mozart comenzó a trabajar la obra un 6 de septiembre y murió el 5 de diciembre de ese mismo año (1791). Por lo tanto el Réquiem, quedó inconcluso. Fueron los últimos meses de su vida muy productivos, pero la salud tan delicada por la que atravesaba el compositor, hizo que agotaran definitivamente sus pocas fuerzas.

La viuda del compositor, Constanze, deseaba que el Requiem se acabara y fuera presentado al mundo como la última obra de su esposo. Para ello, entregó el manuscrito a Joseph Eybler, quien, aunque sí rellenó partes del borrador, no se atrevió a ir más allá de lo que el propio Mozart había sugerido. Tras pasar por varias manos, Constanze entregó finalmente el manuscrito a Franz Xaver Süssmayr, alumno de Mozart que había acompañado a la pareja en su viaje a Praga en agosto de 1791 para preparar el estreno de “La Clemenza di Tito”. Parece que Süssmayr recibió de Constanze todos los borradores, la mayoría actualmente perdidos, que ésta pudo encontrar del Réquiem.

Mozart dirigiendo el Requiem desde el lecho de muerte (Mihály Munkácsy)

Actualmente es aceptado en general, que, aunque contienen breves secciones de orquestación realizadas por una mano distinta, solo el “Introito” y el “Kyrie” fueron concluidos por Mozart. La Secuencia a excepción del “Lacrimosa”, y el “Ofertorio” son obra de Mozart en lo que respecta a la totalidad de las partes vocales y algunas de las líneas instrumentales básicas; el “Lacrimosa” quedó interrumpido tras los ocho primeros compases. No se ha conservado ningún manuscrito escrito con las partes del “Sanctus”, el “Benedictus”, el “Agnus Dei” o la “Comunión” de mano de Mozart. Por tanto estos movimientos fueron escritos por otras personas.

Mozart y Süssmayr
En la actualidad, la hipótesis más generalizada es que el Réquiem fue completado por Süssmayr. Parece ser que éste ayudó a Mozart a hacer algunos de los recitativos de sus óperas. Un análisis grafológico confirma que en la escritura del “Réquiem” intervienen cuatro personas distintas incluida Mozart. Süssmayr visitaba a menudo la casa de Mozart, recibió algunas instrucciones y esbozos del propio compositor y es el que terminó gran parte de la obra. Constanze, no dió nunca información de ningún tipo sobre el remate de la obra. Es posible que Süssmayr recibiera algún dinero por su silencio. “Breitkopf und Härtel”, la firma que publicó la primera edición del Réquiem en 1800, tendría que haber previsto un descenso en las ventas del volumen si se hubiese descubierto que la obra no había sido escrita realmente por Mozart en su totalidad.

REQUIEM K.626 de Mozart”. Hipotéticas intervenciones de Franz Xaver Süssmayr:

INTROITUS “Réquiem” (coro y soprano). Escrita íntegramente por Mozart.
KYRIE (coro) realizada por Mozart.
SEQUENTIA “Dies Irae” (orquesta y coro). Parte de coro y orquesta (cuerdas, bajo y órgano): Mozart. Orquesta (viento y percusión): Süssmayr. (Filarmónica de Berlín, director Karajan)
“Tuba mirum” (solistas). Parte de solistas, orquesta (violoncello, bajo y trombón tenor): Mozart. Orquesta (cuerdas y viento): Süssmayr.  (Filarmónica de Berlín, director Karajan).
“Rex tremendae” (coro). Parte de coro y orquesta (violoncello, bajo, órgano, violín I): Mozart. Orquesta (cuerdas, vientos y percusión): Süssmayr.  (Solistas barrocos ingleses y coro de Monteverdi, director John Elliot).
“Recordare” (Solistas). Todas las partes de solista y orquesta escritas por Mozart menos las de Fagot.
“Confutatis” (coro). Parte de coro y orquesta (violoncello, bajo, violín I y órgano): Mozart. Orquesta (cuerdas, viento y percusión): Süssmayr  (New Philarmonia Chorus y New Philarmonia Orchestra).
“Lacrimosa” (coro). Los ocho primeros compases de coro y orquesta (cuerdas y órgano): Mozart. Resto partitura: Süssmayr. (Coro y Orquesta de la Ópera de Viena, director Karl Böhm).


OFFERTORIUM  “Domine Jesu” (coro, solistas) Parte de coro, solista y orquesta (violoncello, bajo y órgano) Mozart. Orquesta (cuerdas y viento) Süssmayr. (Filarmónica y coro de Viena, director Karajan).  “Hostias” (Coro). Parte de coro, solista y orquesta (violoncello, bajo y órgano): Mozart. Orquesta (cuerdas y viento): Süssmayr. (Solistas barrocos ingleses y coro de Monteverdi, director John Elliot).
SANCTUS (coro): Süssmayr.  (Filarmónica y coro de Viena, director Karajan).
BENEDICTUS (Coro, solistas): Süssmayr.  (Cecilia Bartoli y Arleen Auger con la Filarmónica de Viena, director G. Solti).
AGNUS DEI (Coro): Süsmayer. (Wiener Philharmoniker & Herbert von Karajan)
COMMUNIO “Lux aeterna” (Coro, soprano) (Arleen Augér; soprano. Cecilia Bartoli; mezzo-soprano. Vinson Cole; Tenor. René Pape; Bajo & Wiener Philarmoniker, dir. Georg Solti) Está tomada del INTROITUS Y KYRIE del comienzo de la obra con el texto cambiado.

El estreno público del Réquiem completo tuvo lugar en Viena en 1793. Se piensa que la interpretación fue un gran éxito; lo garantizaba la extraordinaria popularidad de la música de Mozart en la última década del siglo XVIII (en algunas revistas contemporáneas la denominaban “fiebre Mozartiana”). A raíz del gran éxito lucrativo de la obra, Constanze siguió promocionando enérgicamente la obra como creación completa de su difunto esposo. En cuanto a Süssmayr, a pesar de haber sido sobornado anteriormente para mantener a salvo el secreto, la tentación de revelar la verdad era aún mayor en ese momento en que existía la posibilidad de un reconocimiento oficial otorgado por una editorial de renombre. Cuando se pone la editorial en contacto con él debido a unos problemas que surgen en el manuscrito, Süssmayr pensó que esa era su oportunidad y escribió una carta a la editorial donde contaba el secreto mejor guardado. Sin embargo, los editores se dieron cuenta de que el reconocimiento público de cualquier parte de aquella información sería contrario a los intereses de sus negociaciones y las Obras Completas de Mozart aparecieron el verano de 1800 sin mencionar para nada a Süssmayr.