11 junio 2012

Richard Strauss


El 11 de junio de 1864 nació en Munich el destacado compositor y director de orquesta alemán Richard Strauss cuya larga trayectoria abarca desde el Romanticismo tardío hasta la mitad del siglo XX. Es conocido particularmente por sus óperas, poemas sinfónicos y Lieder. Strauss, junto con Gustav Mahler, representa el extraordinario florecimiento tardío del Romanticismo germánico después de Richard Wagner, en el cual un desarrollo elaborado y complejo de la orquestación se une a un estilo armónico avanzado.

Hijo de Franz Strauss, intérprete solista de trompa en la Ópera de la Corte de Múnich empezó a aprender música a los cuatro años de edad y a los siete, escribía sus primeras composiciones. En 1875 tomó sus primeras lecciones de composición de W. Meyer. Sus primeros gustos musicales fueron orientados por su padre, enemigo implacable del wagnerismo, corriente a la que oponía el formalismo de Mozart, Haydn y Mendelssohn. Influido por su progenitor, el joven Strauss, a sus dieciséis años, llegó a decir: "Dentro de diez años nadie sabrá quién es Wagner". Esta circunstancia, pura anécdota, no deja de ser curiosa si tenemos en cuenta el posterior devenir de los acontecimientos, con la evolución de la obra straussiana hacia el wagnerismo.

Desde 1874 a 1882 cursó la segunda enseñanza y luego se matriculó en la Universidad. Hans von Bülow le llamó en 1885 para colaborar con él en la dirección del teatro de corte de Meiningen. Allí trabó amistad con Alexander Ritter, que ejerció una influencia decisiva en el joven músico y le convirtió al arte de Liszt y de Wagner. En 1886, después de un viaje a Italia, Strauss fue nombrado director adjunto de la ópera de Munich. Durante aquellos años compuso numerosos lieder y los poemas sinfónicos “Macbeth” y “Don Juan” (Berliner Philharmoniker & Herbert von Karajan). El éxito de su poema sinfónico Don Juan en 1888, consagró a Strauss como uno de los compositores más importantes del momento, con gran prestigio a nivel internacional, y que habría de acompañarle hasta su muerte.

De 1889 a 1894 fue director de orquesta en el teatro de Weimar; de esta época datan el poema sinfónico “Muerte y transfiguración” y su primera obra teatral: “Guntram”. Después de viajar por Grecia, Egipto y Sicilia (1892-93), Strauss fue sucesivamente director de la Ópera de Munich y de la de Berlín (1898-1919). Sus notables poemas sinfónicos ya le habían dado celebridad cuando afirmó con “Salomé” Danza de los 7 velos (The Royal Opera House Orchest) su concepción sinfónica de la obra teatral, que ilustró con producciones posteriores. Strauss, que como director de orquesta triunfó en las grandes capitales del mundo entero, fue codirector de la ópera de Viena desde 1919 a 1924.


El día que Hitler se suicidó, el 30 de abril de 1945, los oficiales del ejército alemán comprendieron que la guerra estaba perdida y algunos comandantes de puesto adoptaron medidas desesperadas que terminaron en auténticas tragedias.

Strauss en 1938
Afortunadamente, el oficial alemán responsable de Garmisch-Partenkirchen, una pequeña localidad en los Alpes bávaros, ante la amenaza de los aliados de devastar el pueblo mediante intensos bombardeos, se rindió. De este modo salvó la vida de todos los vecinos de Garmisch, incluido Richard Strauss. Ese mismo día un destacamento del ejército norteamericano entró en el recinto de la residencia de Strauss, con la intención de convertirla en el puesto de mando aliado.

Residencia Strauss en Garmisch
Cuando el oficial al mando, el teniente Milton Weiss, penetró la casa, un anciano le salió al encuentro y dijo en inglés, mientras buscaba señales amistosas en el rostro del oficial: "Soy Richard Strauss, el compositor de El Caballero de la Rosa y Salome". Weiss, que había tocado el piano profesionalmente en Hoteles y Resorts americanos, reconoció el nombre, inclinó respetuosamente la cabeza y decidió instalar el puesto de mando en otro lugar.

Strauss en 1949
Unas horas más tarde, un escuadrón de jeeps penetró en el recinto de la residencia Strauss, esta vez comandados por el mayor John Kramers, de la 103 división de infantería. Kramers comunicó a la familia que disponían de 15 minutos para desalojar la casa. Strauss entonces exhibió ante el mayor unos documentos que le declaraban Ciudadano de Honor de la ciudad norteamericana Morgantown, en Virginia Occidental, junto a los manuscritos de la partitura de El Caballero de la Rosa (escena final). "Soy Richard Strauss, el compositor". El rostro del mayor se iluminó. Él mismo era un gran admirador del maestro. Mandó retirar los jeeps y no le volvieron a molestar más. Los días que siguieron, Strauss tuvo que posar para los fotógrafos, interpretar los valses del Caballero de la Rosa al piano y sonreír pacientemente cuando los soldados americanos inspeccionaban el busto de Beethoven que Strauss tenía en su estudio preguntando quién demonios era. "Si me vuelven a preguntar" -murmuraba- "les pienso decir que es el padre de Hitler". Pasó sus últimos años en Garmisch, donde murió en septiembre de 1949 a los 85 años.


La obra de Strauss puede dividirse en tres períodos. Las composiciones del primero (1880-1887), raramente interpretadas actualmente, muestran una gran influencia de los maestros clásicos y románticos y son de una gran perfección. Entre ellas pueden citarse:

-“Concierto para violín y orquesta en re menor” (1881),
- “Sonata para violonchelo y piano” (1883),
- “Burleske para piano y orquesta” (1885) 1. - 2. (S. Ritcher & The Philharmonic Orchestra y dir. George Georgescu)
- “Fantasía sinfónica Aus Italien” (1887) 1., 2., 3.( The Slovak Philharmonic Orchestra & dir. Zdenek Kosler)

Strauss en 1900
En su segundo periodo (1887-1904), en el que consiguió una gran maestría en el arte de la orquestación, Strauss creó una serie de obras que figuran en el repertorio habitual. Perfeccionó el poema sinfónico y utilizó el sistema del leitmotiv (uso de temas recurrentes con asociaciones extramusicales específicas) que había sido desarrollado principalmente por el compositor alemán Richard Wagner. También introdujo innovaciones de tipo armónico y de instrumentación, ampliando así las posibilidades expresivas de la orquesta sinfónica moderna.

Entre las obras de este periodo se encuentran:
- “Don Juan” (1888) (Berliner Philharmoniker & Herbert von Karajan)
- “Macbeth” (1890) 1., 2. (Antal Doráti & Detroit Symphony Orchestra)
- “Muerte y transfiguración” (1890) Parte 2 (Budapest Festival Orchestra & dir. Michael Schonwandt)
- “Las alegres aventuras de Till Eulenspiegel” (1895) (Daniel Barenboim, dir. Berliner Philharmoniker)
- “Así habló Zaratustra” (1896) 1ª Parte (Berlin Phillarmoniker & dir. Karajan) ), cuya introducción fue el tema utilizado en el comienzo de la película “2001: Odisea del espacio”.
- “Don Quijote” (1897) Parte 5 (BPO & dir. Karajan)
- “Vida de héroe” (1898) (Seiji Osawa, dir. & Berliner Philharmoniker)


Al tercer periodo (1904-1949) pertenecen sus óperas, consideradas entre las más importantes del siglo XX. A raíz del éxito de la primera, “Salomé” (1905), Strauss se asoció con el poeta y libretista austriaco Hugo von Hofmannsthal, con el que produjo sus mejores óperas como

- “Elektra” (1909) (Vienna Philharmonic & director Karl Bohm , Leonie Rysanek, Elektra)
- “El caballero de la rosa” (1911)
- “Ariadna de Naxos” (1912, revisada en 1916) (Cecilia Bartoli)
- “La mujer sin sombra” (1919), III “Vater, bist du's?” (Cheryl Studer, la Emperatriz, Wiener Philharmoniker & Sir Georg Solti)
- “Elena egipcia” (1928)
- “Arabella” (1933).
A la muerte de Hofmannsthal, Strauss siguió escribiendo óperas con otros libretistas, aunque con menor éxito; entre ellas pueden citarse
- “La mujer silenciosa” (1935)
- “Daphne” (1938) Estudio en Sol, Andante (Ernő Sebestyén, violín)


- “Capriccio” (1942) "Kein andres, das mir so im Herzen loht" (Rainer Trost, Renée Fleming, Gerald Finley & Orchestre de l'Opéra National de Paris, dir. Ulf Schirmer).

Strauss también compuso más de 100 canciones, ballets y obras sinfónicas:
- “Dedicatoria” (1882-1883) (Christianne Stotijn, mezzo-soprano & Joseph Breinl, piano) que forma parte de una colección de canciones que Strauss compuso especialmente para Pauline de Ahna, su prometida, como un obsequio el día de su casamiento.
- “Mañana” (1893-1894) (Soprano: Jessye Norman)
- “Sinfonía doméstica” (1904) 2/5 (The Philadelphia Orchestra)
- “Leyenda de José”(1914)

- “Sinfonía de los Alpes” (1915) (Berliner Philharmoniker, Herbert von Karajan)
-“Le bourgeois gentilhomme” (1917), suite para el ballet para orquesta , Op. 60-IIIa (Chamber Orchestra of Europe & Vladimir Jurowski)
- “Metamorfosis- Estudio para 23 instrumentos de cuerda” (1946) cuyos efectivos orquestales eran: diez violines, cinco violas, cinco violonchelos y tres contrabajos: (Renaud Capuçon, violín & Verbier Festival Chambre Orchestra)


Cuando Richard Strauss compuso “Las Cuatro Últimas Canciones” (1948) (Renée Fleming) tenía 84 años. En un comienzo no fueron escritas como un ciclo, sino que fue el editor de Strauss, Ernst Roth, quien las arregló en una secuencia que parece asimilarse con el transcurrir de una vida.

De tal manera que el orden quedó conformado por: “Primavera”, “Septiembre”, “A dormir” y “En el crepúsculo” (Jessye Norman - soprano & Gewandhausorchester Leipzig) . Las tres primeras canciones están basadas en poemas del novelista y poeta alemán Hermann Hesse y la última, en el poema del alemán Joseph Eichendorff.

En el crepúsculo

Entre medio de penas y alegrías
hemos caminado mano a mano;
de caminar descansemos
ahora sobre la silenciosa tierra.

Alrededor nuestro declinan los valles
y el aire se oscurece ya,
únicamente dos alondras alzan su vuelo,
soñando en la atmósfera perfumada.

Acércate y déjalas cantar;
es ya el tiempo de dormir.
No vayamos a perdernos
en esta soledad.

¡Oh, amplia y silenciosa paz,
tan profunda en el crepúsculo!
¡Qué cansados estamos de caminar!
¿Será esto acaso la muerte?


Im Abendrot

Wir sind durch Not und Freude
Gegangen Hand in Hand:
Vom Wandern ruhen wir beide
Nun überm stillen Land.

Rings sich die Täler neigen,
Es dunkelt schon die Luft,
Zwei Lerchen nur noch steigen
Nachträumend in den Duft.

Tritt her und laß sie schwirren,
Bald ist es Schlafenszeit,
Daß wir uns nicht verirren
In dieser Einsamkeit.

O weiter, stiller Friede!
So tief im Abendrot,
Wie sind wir wandermüde -
Ist dies etwa der Tod?

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