12 mayo 2012

Gabriel Fauré


El 12 de mayo de 1845 nació en Pamiers Ariège (Francia), el compositor, pedagogo y organista Gabriel Fauré, uno de los músicos franceses más importantes de su generación, cuyo estilo musical influyó a muchos compositores del siglo XX. Su estilo destaca por la elegancia de su escritura, la perfección de la forma, la constante búsqueda de la belleza y su intenso melodismo, Gabriel Fauré es una de las figuras clave de la evolución de la música francesa desde el Romanticismo hasta la modernidad del siglo XX, representada por Claude Debussy y Maurice Ravel.

Cursó estudios de música en la École Niedermeyer de París con el compositor Camille Saint-Säens. A partir de 1866 hasta 1905 trabajó como organista de varias iglesias, entre ellas las de St. Sulpice y la Madeleine, en París. En 1896 comenzó a ejercer como profesor de composición en el conservatorio de París, y entre 1905 y 1920, se hizo cargo de la dirección. Excelente pedagogo, siempre abierto y respetuoso con las nuevas corrientes musicales, contó entre sus alumnos con algunos de los nombres más destacados de la música francesa de las primeras décadas del siglo XX, como Maurice Ravel, Charles Koechlin, Florent Schmitt, Nadia Boulanger o el rumano George Enesco. En 1905 alcanzó la cúspide de su carrera profesoral al ser nombrado director del conservatorio.

En 1920, a la edad de 75 años, Fauré se retiró debido a su creciente sordera y a su debilidad física. Ese mismo año, obtuvo la Gran Cruz de la Legión de Honor, un reconocimiento rara vez concedido a un músico. En 1922 se le rindió públicamente un homenaje nacional, «una espléndida celebración en La Sorbona, en donde participaron los más ilustres artistas franceses, lo cual le dio mucha alegría. Se trató de un espectáculo conmovedor: el de un hombre presente en un concierto de su propio trabajo e incapaz de escuchar una sola nota. Se quedaba mirando pensativo, y, a pesar de todo, mostraba agradecimiento y satisfacción». Ese mismo año fue invitado a los Grémys celebrados en Villa Frya, donde le confió a su esposa Marie sentir que vivía la «vida de un perezoso». 

Su esposa, Marie Fremiet
Asimismo, en esta época se publicó una nota por el Excelsior titulada 'Mon père' donde el propio Fauré recordaba cómo se adentró en el mundo de la música: “Fue sorprendente descubrir mis tendencias hacia la música puesto que nadie de mi familia era en sí un músico. El talento se mostró ante mí cuando apenas tenía diez años, y en una etapa tan temprana no significaba una preocupación sobre cualquier efecto posible en mi futuro. Tiempo después quizá surgieron dudas sobre la elección de la música como carrera. De cualquier forma, mi padre se encontraba indeciso —yo era el sexto de sus hijos— y él no podría permitirse el lujo de tomar riesgos”.

En sus últimos años Fauré estuvo delicado de salud, en parte por su tabaquismo. Aún así, mostró disposición para ayudar a jóvenes compositores, entre ellos algunos miembros de Les Six, que eran sus seguidores. Respecto a esta etapa de su vida, Nectoux describe: «En su vejez logró una cierta serenidad, sin perder en lo absoluto su vitalidad espiritual notable, aunque apartada del sensualismo y la pasión de los trabajos que escribió entre 1875 y 1895». De igual forma, sostuvo que su humor decrecía notablemente, como si estuviese adoptando un poco el estilo melódico de Wagner.

Sabía que pronto moriría, por lo que en una carta hacia su esposa escrita en octubre de 1924 Fauré concluía diciendo: "Cuando regrese a París, pasaré un pequeño tiempo de cada día dándote cada uno de mis bocetos, borradores y todo lo sobrante que, tras mi muerte, no quiero que sobrevivan, así que puedes quemarlo todo. Mientras he estado enfermo, me he dado cuenta que es algo que de verdad necesito hacer. Así que ayúdame a realizarlo." Fauré murió en París a causa de una neumonía el 4 de noviembre de 1924 a sus 79 años de edad. Tuvo un funeral de Estado en la Iglesia de la Madeleine y su cuerpo se sepultó en el cementerio de Passy en París. Cabe señalarse que su obra “Cuarteto de cuerdas” Op. 121, se interpretó de manera póstuma en 1925.


Obras destacables:

Música incidental:
- “Siciliene” (The Philadelphia Orchestra & Eugene Ormandy)
- “Pelléas et Mélisande”, Op. 80 (Sir Simon Rattle, & Berliner Philharmoniker) compuesta para la producción londinense de la pieza de teatro homónima de Maeterlinck, cuyos movimientos son: 1. Prélude - Quasi adagio 2. Fileuse (Hilandera) - Andantino quasi allegretto, 3. Chanson de Mélisande  4. Siciliene - Allegretto molto moderato  (L'Orchestre de la Suisse Romande & Ernest Ansermet
5. La Mort de Mélisande - Molto adagio (The New Philharmonia Orchestra)
- Ópera 'Penélope' en 1913 (Coro Nacional de Francia).

Música orquestal
La nostálgica “Pavane” Op. 50 (1887) es una obra de orquesta y coro compuesta en 1887. Posee un ritmo procesional lento ya que proviene de una danza cortesana española del siglo XVI  (New Philharmonia Orchestra & Sir David Willcocks). La pavana es una danza profesional común en Europa durante el siglo XVI. El origen del nombre tiene varias opciones:
- Del italiano, "padovano" (de la ciudad de Padua ).
- Del sánscrito, que significa "viento" .
- o también, rememorando los movimientos elegantes del pavo, en alusión al estilo de la danza.
(“Pavana para una infanta difunta” es una pieza para piano solo, escrita por el compositor francés Maurice Ravel pero fue compuesta en 1899 cuando Ravel estudiaba composición en el Conservatorio de París con Gabriel Fauré).
“Pavana de Fauré” en versiones posteriores:
- Bill Evans Trio con orquesta sinfónica
- Ian Anderson, Jethro Tull y Nueva Filarmónica de Frankfurt

Música para instrumentos solos y orquesta:
- “Ballade” para piano y orquesta (1881) (Mateusz Kurcab - piano & Zygmunt Nitkiewicz - director)
- “Berceuse” para violín solo (Benjamin Boursier & Nadya Grytsyuk)


- “Elégie” para violonchelo solo (1883) in Do menor op. 24, (Jacqueline du Pré, cello & Gerald Moore, piano).
- El dueto para piano “Dolly Suite”: Parte 1, Parte 2 (Walter & Beatriz Klein) que fue arreglado para orquesta en el año 1906 por Henri Rabaud.

Vocal
Fauré es un compositor de gran importancia, que capturó en sus arreglos el espíritu característico de su época: el humor de un anhelo nostálgico por lo inalcanzable. Algunas de las canciones, tales como “Après un rêve” (Después de un sueño), (Daniela De Carli mezzo-soprano & Miroslav Georgiev piano), compuesta en 1877 sobre un poema de su amigo, el poeta y profesor de canto Romain Bussine, quien a su vez realizó la transcripción de un antiguo poema toscano anónimo, han alcanzado una inmensa popularidad en el ámbito instrumental. Además de las hermosas canciones individuales, de gran belleza, como:
- “Clair de lune” (Janet Baker, mezzo-soprano),

- “Les roses d’Ispahan”  (Soprano: Elly Ameling & Piano: Dalton Baldwin)
- “En prière”
- “L´automne” (Philippe Jaroussky & Nathalie Stutzmann) y
- “Cinq mélodies de Venise”  (Emily Duncan-Brown & Angel Cabrera),
Los ciclos de canciones 'La bonne chanson' con textos de Paul Verlaine (1891-1892) y 'L'horizon chimérique' (1922).

Emma Bardac
Entre 1892 y 1894 fue cuando Gabriel Fauré hizo los arreglos musicales de los nueve poemas de Paul Verlaine. Por esas inescrutables ironías de la vida Fauré realizó su trabajo musical hondamente enamorado de Emma Bardac. Pero Emma no se casó con Gabriel Fauré. ¡Lo hizo con Claude Debussy!.
La obra escrita inicialmente para tenor y piano, cuyos títulos son:
1. Une sainte en son auréole
2. Puisque l'aube grandit
3. La lune blanche luit dans les bois
4. J'allais par des chemins perfides
5. J'ai presque peur, en vérité
6. Avant que tu ne t'en ailles
7. Donc, ce sera par un clair jour d'été
8. N'est-ce pas?
9. L'hiver a cessé  (Laurent Naouri & David Abramovitz , piano)
Destaca entre los nueve, “La lune blanche luit dans les bois”:

La lune blanche
Luit dans les bois.
De chaque branche
part une voix
sous la ramée.
O bien aimé[e]...
L'étang reflète
profond miroir
La silhouette
du saule noir
où le vent
pleure. Rêvons
c'est l'heure.
Un vaste et tendre
apaisement
semble descendre
du firmament
que l'astre irise. C'est l'heure exquise!

 

La luna blanca/ luce en el bosque/ De cada tallo/ parte una voz /sobre la rama. Oh, bien amada...
El estanque refleja/ profundo espejo/ La silueta/ del sauce negro/ donde el viento llora. Soñemos; es la hora.
Una vasta y tierna/ tranquilidad/parece descender/del cielo /que el astro irisa. Es la hora exquisita!

Música eclesiástica
El Réquiem de Fauré Requiem Opus 48 es una obra placentera por sus dulces, serenas y hermosas melodías que permanece como uno de los elementos típicos en el repertorio coral, con sus arreglos de ritos funerarios, diferenciándose de los tradicionales Requiems para misas. Esta composición sacra se inserta dentro de la corriente del impresionismo por la riqueza orquestal de sus timbres y el empleo de algunas disonancias que crean una atmósfera brumosa y delicada. Se estrenó el 21 de enero del año 1893 en la iglesia de Madeleine en París.
- Requiem Opus 48  (Paavo Jarvi, director; Chen Reiss soprano; Matthias Coerne baritono & Orchestre de Paris)

Música de cámara
Entre la música de cámara de Fauré encontramos dos finas sonatas para violín, un trío de piano y un cuarteto de cuerdas, que datan todos de la época de los últimos años de vida del compositor y varias pequeñas piezas evocadoras:
- “Romance” Opus 28
- “Sonata para violín y piano” (Lola Bobesco violín & Jacques Genty, piano)
- Sonata pata chelo solo (M.Gendron)
- Sonata para violín y piano . (Jean-Marc Kérisit, violin - Brice Martin, piano)
- Cuarteto para piano y cuerdas Nº 2 Opus 45 (Piano: Michel Wagemans, Violín: Joaquín Palomares, Viola: Paul Cortese, Cello: Marçal Cervera)

Música para piano
Fauré realizó un aporte importante al repertorio del piano, particularmente en una serie de 13 Barcaroles Bacarole Nº 3 en sol bemol mayor, Op. 42 (Marc-Andre Hamelin, piano) y un número similar de Nocturnos “Nocturno Nº 1” (Kun Woo Paik); “Nocturno nº 6” (Samson François), con cinco Impromptus y una única balada (Samson François).

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