29 mayo 2011

Iannis Xenakis


El 29 de mayo de 1922 nació en Braila (Rumania) el compositor y arquitecto francés Iannis Xenakis. Hijo de un hombre de negocios griego que se estableció en esa ciudad está considerado uno de los compositores más importantes del avant garde y la música contemporánea. Fue pionero en el uso de modelos matemáticos como las teorías de conjuntos, además de una influencia importante en el desarrollo de la música electrónica.


Su recuerdo obliga a encadenar palabras: no basta con “compositor francés”, sino que hay que dar toda la retahíla: “compositor-guerrillero-ingeniero-arquitecto francogrecorumano”, porque no se puede prescindir de ninguno de esos eslabones al valorar su vida y su obra. La banda sonora de su niñez era el piano de su madre y el frenesí de los músicos gitanos. A los cinco años perdió a su madre, hecho traumático que influyó poderosamente en su vida.

A los diez años lo enviaron a un internado en la isla griega de Spetsai. Allí, al sentirse extranjero, se encerró en la ciencia y en la música, fructífero encierro del que nació el Xenakis que todos conocemos: la criatura obsesionada con hacer música con medios matemáticos y en mezclar tan finamente el espacio y el tiempo que las artes plásticas y las musicales acabaran refundidas. Bien mirado, un plano de arquitecto es equivalente a una partitura, es una guía en papel que nos ayuda a desplegar volúmenes en el espacio o sonidos en el tiempo. A lo largo de su vida, Xenakis no hizo otra cosa que dejarse llevar por esas dos obsesiones.

Iannis en 1958
En la atribulada Atenas de la Segunda Guerra Mundial, Xenakis tuvo tiempo de estudiar ingeniería y luchar como partisano, primero en la resistencia nacionalista y, después, en la comunista. Luchando contra los tanques británicos, que trataban de arrebatarle a Stalin la perla griega, Xenakis recibió una grave herida en la cara y en el ojo izquierdo. Con la victoria británica pasó a la clandestinidad -no sin detenerse a recoger, en plena represión anticomunista, su título de ingeniero- huyó a Italia con pasaporte falso y pasó a Francia, donde tuvo que quedarse, sin llegar a Estados Unidos como pretendía.

Le Corbusier y Xenakis
En París se ganó la vida como delineante en el estudio de Le Corbusier y se ganó la estima del maestro hasta convertirse en el verdadero autor de varios proyectos arquitectónicos del estudio, incluido el pabellón Philips de la Exposición Universal de Bruselas de 1958. Simultáneamente, se interesó por la composición musical y estudió en el Conservatorio de París (1950-1952) bajo la dirección de O. Messiaen, siendo también alumno de Milhaud, Honeggen y Scherchen.

Pabellón Philips de la Expo Bruselas 1958
El enorme talento de Xenakis le convirtió enseguida en uno de los brahmanes del arte de su tiempo. Hizo una brillantísima carrera. Lo más soprendente de la obra musical de Xenakis es su carácter a la vez abstracto y concreto. No ha habido, quizá con la excepción del americano-mexicano Conlon Nancarrow y su meticuloso batir de pianolas, un compositor que supere a Xenakis en la utilización de las matemáticas como herramienta compositiva. En sucesivas oleadas de mecanización, Xenakis construyó algoritmos, sistemas y máquinas capaces de hacer música “estocástica” a partir de ideas probabilísticas y diseños gráficos. Sus grandes obras orquestales parecen, a veces, el resultado de calcar sobre folios pentagramados ciertas líneas trazadas sobre papel milimetrado, que a su vez provienen de ciertas expresiones algebraicas. Y, sin embargo, la audición de su música hace olvidar todo eso. Xenakis suena a movimientos primigenios, a emociones telúricas, a catástrofes abrumadoras, a colisiones incomprensibles, sean de galaxias o de microcuerpos.

Xenakis en 1960
Si uno le observaba componer (entre ordenadores, reglas de cálculo y mesas de delineante), parecía un teorema, importante pero distanciado de todo. El vendaval Xenakis fue el primero en venir del Este y abrió el camino a los siguientes: Ligeti, Penderecki, Cage , Takemitsu, Schnittke, Pärt... Porque las salidas al serialismo han venido siempre de Oriente.

En 1954, con la composición de “Metástasis”, inició sus experiencias en el campo de la música estocástica, donde los intérpretes (en su mayoría, de instrumentos tradicionales) han de leer una partitura producida sobre la marcha por un ordenador programado por el compositor. Siguieron luego “Achorripsis” (1958), para 21 instrumentos, “Atrées” (Hommage à Blaise Pascal), para diez instrumentos, y “Morsima-Amorsima”, para cuatro instrumentos, estas dos últimas (1962) basadas en un mismo programa y utilizando un ordenador IBM 7090.

Detalle de la partitura de 'Pithoprakta'

En 1966 fundó en París el Centre d'Études de Mathématique et Automatique Musicales (CÉMAMU), y en 1974 ideó un ordenador llamado UPIC (Unidad Poliagógica Informática del CÉMAMU) que constituye un instrumento de composición accesible a todo el mundo, con el que se compusieron “Mycènes” (1978) y “Voyage absolu des Unari vers Andromède” (1989).

Otras de sus obras son “Pithoprakta” (1955-1956), “Duel” (1959), para dos orquestas y dos directores, “Eonta” (1964), “Akrata” (1964-1965),  para 16 instrumentos de viento, “Oresteïa” (1965-1966), “Terrêtektorth” (1965-1966), para 84 intérpretes diseminados entre el público, “Nomos alpha” (1966), “Medea” (1967), “Nomos gamma “(1968), para gran orquesta, “Nuits” (1968), sinfonía vocal, “Antikhton” (1971), ballet para orquesta y micrófonos, “Persepolis” (1971), para cinta magnetofónica, “Eridanos” (1973), “Cendrées” (1974), para coros y orquesta, ”À Hélène” (1977), “Kottos” (1977), “ Mists” (1981), “Akea” (1986), “Kyania” (1990).

Se interesó también por la electroacústica “Diamorphoses” (1957) y creó varios espectáculos multimedia “Polytope” (1967); “La Légende d'Eer” (1977), con flashes electrónicos y rayos láser). Es también autor de varios textos teóricos, como “Musiques formelles” (1963), “Vers une métamusique” (1967),” Vers une philosophie de la musique” (1968) y “Espace musical, espace scientifique” (1986).
XENAKIS Y LE CORBUSIER La música y la arquitectura -

1 comentario:

  1. Juan M. Cubillos Moralee14 de abril de 2012, 6:23

    Hice mi tesis de música sobre Xenakis. Este blog me trajo gratos recuerdos.
    Juan Manuel Cubillos.

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