07 mayo 2012

Johannes Brahms


El 7 de mayo de 1833 nació en Hamburgo el pianista y compositor aléman Johannes Brahms, uno de los compositores más importantes del siglo XIX, cuyas obras combinan lo mejor de los estilos clásico y romántico. Después de estudiar violín y violonchelo con su padre, contrabajista del teatro de la ciudad, Brahms se especializó en el piano.

Brahms en 1853
En 1857, Brahms fue nombrado director del teatro de la corte en Delmont, donde permaneció hasta 1859; después, viajó durante varios años por Alemania y Suiza. El compositor marchó a Viena en 1863, donde lo nombraron director de la Singakademie (Academia de Canto), aunque abandonó el puesto un año después. En 1868, Brahms adquirió fama en toda Europa debido al estreno de su 'Requiem alemán', Op. 45: Parte I. “Selig sind, die da Leid tragen”; Parte II. “Denn alles Fleisch, es ist wie Gras” (Wiener Philharmoniker & Herbert von Karajan),  llamado así porque el texto está tomado de la traducción alemana que hizo Lutero de la Biblia, en vez de utilizar el texto en latín, como normalmente se hacía.

Gesellschaft der Musikfreunde
Brahms se estableció en Viena en 1871, donde sería nombrado director de la Gesellschaft der Musikfreunde (Sociedad de los Amigos de la Música), aunque en 1874 renunció a este puesto para, de esta manera, dedicar todo su tiempo a la composición. Hasta 1873 Brahms había escrito sobre todo música para piano, el instrumento que mejor conocía, y para coro y orquesta (continuó escribiendo música para piano hasta su muerte). Ese año compuso las “Variaciones sobre un tema de Haydn” (Concertgebouw Orchestra of Amsterdam & dir. Eduard van Beinum) en versión orquestada. Estas variaciones demostraron su maestría en la composición de música para orquesta y fue el comienzo de sus grandes obras, que se cuentan entre lo mejor de la composición musical de todos los tiempos.

Estilo
Residencia de Brahms en Viena
La música de Brahms parte de unas fuentes clásicas muy claras: el clasicismo vienés de Haydn, Mozart y, sobre todo, Beethoven. Por otra parte, la influencia de los primeros compositores románticos, como Franz Schubert, Robert Schumann o Felix Mendelssohn, es muy acusada. Y a medida que pasa el tiempo, cada vez va siendo más fuerte su admiración por la música de Johann Sebastian Bach. Por esto, Brahms se mantuvo fiel durante toda su vida al estilo del clasicismo romántico, sin aceptar ninguna de las novedades que provenían tanto de la escuela francesa de Hector Berlioz, como de Franz Liszt o de Richard Wagner. Además, si bien en su primera época predominan los aspectos expresivos más acusados del romanticismo, a medida que se acerca a la madurez su música se vuelve más introspectiva y más encerrada en un clasicismo muy contenido.

Brahms en 1870
Por este motivo, fue considerado como un compositor académico y conservador, si bien este juicio da una imagen falsa de su música. Las principales novedades de Brahms se desarrollan en el interior del propio lenguaje musical. En lo que se refiere a la armonía, y a diferencia de lo que sucede en Wagner, la originalidad de Brahms tiende a pasar desapercibida por la apariencia clásico-romántica de sus composiciones. En el caso del ritmo, son muy característicos de la música de Brahms las síncopas, los desplazamientos y la superposición de ritmos binarios y ternarios. Además, en el aspecto formal Brahms incorporó lo que se ha denominado como 'variación progresiva', que consiste en una forma en continuo desarrollo orgánico, que aparece superpuesta a la estructura clásica tradicional, sin entrar en conflicto con ella pero complementándola.


Todos estos aspectos hicieron que la música de Brahms influyera decisivamente en compositores del siglo XX, especialmente en Arnold Schönberg, que hizo una importante reivindicación de los aspectos más progresivos y renovadores de la música de Brahms. Es frecuente que la música Brahms se asocie con emociones como la melancolía o la nostalgia, y también se ha dicho que su música tiene un carácter otoñal. Todo ello se ha explicado tanto por su carácter como por el hecho de que pertenezca a la última etapa del Romanticismo.

Sinfonías
Entre sus obras maestras se encuentra la majestuosa “Sinfonía nº 1” en do menor op. 68 (1876) que tiene cuatro movimientos, indicados como sigue: 1. Un poco sostenuto – Allegro – meno Allegro (do menor) 2. Andante sostenuto (mi mayor) 3. Un poco Allegretto e grazioso (la bemol mayor) 4. Adagio – Più Andante – Allegro non troppo, ma con brio – Più Allegro (do mayor) 1/2, 2/2 (Günter Wand, dir. & NDR Sinfonieorchester, The North German Radio Symphony Orchestra)

La suave y dulce “Sinfonía nº 2” en re mayor op. 73 (1877) (Sir Simon Rattle, dir. & Berliner Philharmoniker). Brahms conserva la forma típica de la sinfonía clásica y sus cuatro movimientos: I. Allegro non troppo en re mayor - II. Adagio non troppo en si mayor - III. Allegretto grazioso (quasi Andantino) en sol mayor - IV. Allegro con Spirito, en re mayor.
La poética “Sinfonía nº 3” en fa mayor op. 90 (1883), tiene cuatro movimientos que duran alrededor de 40 minutos, y son: I. Con brio - II. Andante - III. Poco allegretto - IV. Allegro (Berliner Philharmoniker & Herbert von Karajan)

y la “Sinfonía nº 4” en mi menor op. 98 (1885), con su emocionante y brillante final, también está dividida en cuatro movimientos: I. Allegro Allegro non troppo (mi menor) Parte 1, Parte 2 - II. Andante moderato (mi mayor) Parte 1, Parte 2 - III. Allegro giocoso - Poco meno presto - Tempo I (do mayor) - IV. Allegro energico e passionato - Più Allegro (mi menor) Parte 1, Parte 2 (Orquesta Filarmónica de Viena & Herbert von Karajan). Las cuatro sinfonías de Brahms constituyen una de las culminaciones del género sinfónico del siglo XIX y se han mantenido constantemente en lo más alto del repertorio sinfónico hasta la actualidad.


Música de cámara
Brahms es reconocido unánimemente como uno de los compositores más importantes en lo que se refiere a la música de cámara, género en el que destacó desde su juventud. Sus primeras composiciones de cámara, "Trío" en si mayor  Mov. 1, Mov. 2, Mov.3, Mov.4 (Glenn Dicterow, violín; James Kreger, cello, & Craig Sheppard, piano), el Sexteto nº 1 en si bemol mayor op. 18. Andante ma moderato (Berliner Philharmonic Octet), o el Cuarteto con piano nº 1 op. 25 - 1/22/2 (Isaac Stern, Emanuel Ax, Jaime Laredo, Yo-Yo Ma) y el Cuarteto con piano nº 2 op. 26, (Ralf Gothóni - piano, Ana Chumachenco - violín, Ara Gregorian - viola, Robert Cohen – cello) muestran una gran amplitud y complejidad de ideas que sólo con mucha dificultad consigue hacer entrar en el molde de la música de cámara.

La culminación de esta primera época se encuentra en el Quinteto con piano en fa menor, op. 34 - 1/5, 2/5, 3/5, 4/5, 5/5 (Arthur Rubinstein, Piano & Guarneri Quartet ) verdadera síntesis del clasicismo romántico. Una obra intermedia es el Trío para trompa, violín y piano, op. 40 1/4, 2/4, 3/4, 4/4 (Barenboim, piano; Perlman, violín; Clevenger, trompa). A partir del Cuarteto de cuerda Nº 1, “Romance” y el Cuarteto de cuerda Nº 2, op. 51 Final, Brahms se ejercita en un tipo de composición más orgánica y cerrada, en el que asimismo comienzan a aparecer todos los aspectos musicales que apuntan hacia el futuro.

A partir de este momento, surgen gran número de obras de cámara de enorme importancia, como el Cuarteto con piano Nº 3 en do menor op. 60 (The Eclat Quartet), el Cuarteto de cuerda Nº 3 en si bemol menor op. 67 (Budapest String Quartet), las tres Sonatas para violín y piano op. 78, 100 y Nº 3 op. 108 (Barenboim, piano & Perlman, violín), las dos Sonatas para violonchelo y piano en mi menor, Parte 1, Parte 2, Parte 3 (Jackeline du Prè-Baremboim), el Trío n.º 2 en do mayor op. 87, 2. "Andante con moto" (Beaux Arts Trio), el Trío n.º 3 en do menor, op. 101 (Trío di Trieste) o los dos Quintetos de cuerda op. 88 (Ernst Kovacic, Niels Chr.Øllgaard, Steven Dann, Michel Camille & Richard Lester). En sus últimos años, tras conocer al clarinetista Richard Mühlfeld, Brahms compuso una serie de obras en las que se incluye el clarinete, como el Trío en la menor para clarinete, violín y piano op. 114 (Martin Fröst clarinete, Clemens Hagen chelo, Leif Ove Andsnes piano), las dos Sonatas para clarinete y piano op. 120 y, sobre todo, el Quinteto con clarinete en si menor, op. 115 (David Campbell, clarinet & Bingham String Quartet), una de sus composiciones más importantes.



Música orquestal
A diferencia de lo que sucedió en la música de cámara, Brahms se acercó al género sinfónico con muchas dudas, intimidado por el ejemplo de Beethoven. Por esto, sus primeras obras orquestales se apartan del modelo de las sinfonías de Beethoven, como sucede en la Serenata nº 1 en re mayor op. 11, y sobre todo la Serenata nº 2 en la mayor op. 16: Parte 1 Allegro moderato, Scherzo. Vivace - Trío, Parte 2 Adagio non troppo, Parte 3, Quasi Menuetto - Trio & Rondo. Allegro (Wiener Philharmoniker& dir. Leonard Bernstein), en la que ya encontramos el estilo característico de Brahms. Otro buen ejemplo son las Variaciones sobre un tema de Haydn, op. 56 (Wiener Philharmoniker & dir. Hans Knappertsbusch), compuestas a partir de una obra anterior para dos pianos de la que dijo “con respecto a esta obra siento una especie de debilidad y me aporta más satisfacción y placer que muchas otras”.

Otro aspecto de su música orquestal son sus cuatro conciertos, que también son considerados como obras cumbre del repertorio concertante. El más temprano de ellos es el Concierto para piano nº 1 en Re menor op. 15, 1/2, 2/2 (Glenn Gould) una obra llena de arrebato juvenil y cuya concepción casi trágica surgió tras el intento de suicidio de Schumann. En cambio, el Concierto para violín en re mayor op. 77 (Itzhak Perlman, violín & Chicago Symphony Orchestra, dir. Carlo Maria Giulini) que se ha transformado en obra obligada en el repertorio violinístico y es una obra de madurez, llena de expresividad lírica, como la Sonata Nº 1 (Violín: Itzhak Perlman & piano: Daniel Barenboim) o el Concierto para piano nº 2 en si bemol mayor op. 83: Mov. 1, Parte 1, Parte 2 - Mov. 2 - Mov. 3, Parte 1, Parte 2 + Mov 4 (parte1)  - Mov. 4 (Parte 2)  (Barenboim, Philh. Munich & dir Celibidache).

En sus últimos años, compuso el Doble concierto para violín y violonchelo en la menor op. 102 (Renaud Capucon, violín & Gautier Capucon, cello), en el que alcanza una síntesis entre el concierto clásico-romántico y las formas concertantes del barroco. Brahms compuso además en el mismo año dos oberturas con un carácter completamente opuesto: la Obertura para un Festival Académico, op. 80, muestra la faceta más humorística de su carácter, ya que se trata de una pieza solemne basada en canciones estudiantiles. Por el contrario, la Obertura Trágica, op. 81 (Orquesta Filarmónica Checa & Director: Karel Ancerl) una obra sombría y severa.


Música para piano
Brahms fue un gran virtuoso del piano desde su juventud, y además estuvo acompañado por Clara Schumann, que fue una de las más grandes pianistas de su época. Por ello no es extraño que dedique a este instrumento la parte más sustancial y también más intimista de su obra. Brahms compuso ya en su juventud sus tres Sonatas para piano N° 1 op. 1, N° 2 op. 2 y N° 3 op. 5.
“Sonata Nº 1 opus 1”: - Parte IParte IIParte IIIParte IVParte V (Sviatoslav Richter)

A pesar de tratarse de obras tempranas en las que se advierte la influencia de las sonatas de Beethoven, se trata de una contribución de gran importancia al género pianístico. En los años siguientes, Brahms se ejercitará en la composición para piano a través del género de las variaciones: las Variaciones sobre un tema de Schumann op. 9 (Gilels) serán el primer ejemplo, al que seguirán las Variaciones en re mayor op. 21 (Wilhelm Backhaus), las Variaciones sobre un tema de Haendel op. 24 (Balint Vazsonyi) y las Variaciones sobre un tema de Paganini op. 35, Vol. 1 (Francesco Libetta).

Muy representativas de su primera época e importantes dentro de toda su producción son las Cuatro baladas op. 10. En su madurez, Brahms abandona las formas grandes para concentrarse en grupos de pequeñas piezas, como las Ocho piezas op. 76 o las Dos rapsodias op. 79. En sus últimos años, estas formas breves van adquiriendo un carácter cada vez más íntimo y personal, que encontramos en sus Siete fantasías op. 116, los Tres “Intermezzi” op. 117 y en las Seis piezas op. 118:
• N º 1. “Intermezzo en la menor” Allegro assai no, ma molto appassionato Nº 1 (Wilhelm Kempff)
• N ° 2. “Intermezzo en la mayor” Andante teneramente (Glenn Gould))
• N º 3. “Balada en sol menor”. Allegro energico
• N ° 4. “Intermezzo en fa menor”. Allegretto Un poco agitato (3 y 4 )
• N º 5. “Romance” Andante en Fa mayor
• N º 6. “Intermezzo en mi bemol menor” Andante, Largo e mesto (Evgeny Kissin) o las Cuatro piezas op. 119 Intermezzo nº 1. Adagio (David Rubinstein)

Las danzas húngaras es un grupo de 21 alegres danzas, basadas su mayoría en temas húngaros. Las danzas 11, 14 y 16, son originales. Brahms originalmente las compuso para piano a cuatro manos, y luego arregló diez de ellas para piano solo, y algunas otras (nos. 1, 3 y 10) para orquesta, Danza Húngara Nº 1 (New Philharmonia Orchestra St. Petersburg & Alexander Titov). Otros compositores, notablemente Antonín Dvořák, han orquestado las demás. Quizás la más conocida es la Danza Húngara 5, en fa sostenido menor (sol menor en la versión orquestal) (Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por Herbert Von Karajan). De todas las danzas húngaras se han hecho innumerables versiones clásicas, acústicas, con nuevas tecnologías. En ellas se encuentran algunas de las piezas más populares del compositor, Danza Húngara Nº 15 (Berliner Philharmoniker)


Canciones
Brahms compuso canciones para voz y piano a lo largo de toda su vida, y es uno de los más importantes representantes de la corriente del Lied alemán. Casi todas ellas son canciones sueltas, no agrupadas en ciclos, con excepciones, como el ciclo de “La Bella Magelone, op. 33 (Mirko Guadagnini & Paolo Ceccarinio) las “Canciones gitanas op. 103 (BBC Singers & dir. Stefan Parkman & Susan Tomes, piano). En sus canciones, Brahms utiliza textos muy variados, que abarcan desde poemas de los grandes clásicos alemanes, como Goethe, hasta poetas contemporáneos como su amigo Klaus Groth. Brahms fue un gran maestro en este género, probablemente en el que expresó sus sentimientos íntimos con más facilidad. Las canciones de Brahms se caracterizan por la riqueza de su armonía, una perfecta unidad entre texto y música, y aunque encontramos una inmensa variedad, predominan las que muestran un carácter nostálgico y otoñal que se ha asociado a este músico. Es difícil encontrar ejemplos que destaquen del conjunto, pero se puede mencionar “Del amor eterno” (Von ewiger Liebe op. 43 nº 1) (Elīna Garanča, soprano)

“Canción de cuna” (Wiegenlied op. 49 nº 4) (Anne Sofie von Otter & Bengt Forsberg) “Canción de lluvia” (Regenlied” op. 59 nº 3) (Irene Joaquim, mezzosoprano), “Nostalgia”, (“Heimweh” op. 63 nº 8) (Dietrich Fischer-Dieskau, barítono & Jörg Demus, piano) o “El ruiseñor” ("Nachtigall” op. 97 nº 1) (Anneliese RothenbergerGerald Moore, piano). Son muy representativas del estilo de Brahms las “Dos canciones para contralto, viola y piano op. 91 (Dame Janet Baker, Cecil Aronowitz & André Previn). También compuso una serie importante de Volkslieder o canciones compuestas sobre melodías populares.

Una de sus últimas obras son las “Cuatro Canciones Serias op. 121 (Matthias Helm, Barítono & José-Daniel Martínez, Clave), sobre textos de la Biblia que van desde Salomón hasta San Pablo, en las cuales encontramos también las características de su estilo tardío. Como se ha comentado, el registro ideal para la interpretación de las canciones de Brahms es el intermedio, especialmente en la voz de contralto, recordando además que Brahms sentía predilección por los registros medios en instrumentos como la viola, la trompa o el clarinete. También compuso diversos ciclos de canciones titulados Canciones de amor ("Liebeslieder Waltzer"), para varias voces y piano, y que abarcan varios ciclos, Liebeslieder Waltzer Nº 5 (Christoph Berner & Camillo Radicke, piano). Estas canciones están compuestas en forma de vals y tienen un carácter alegre y popular.

Música sinfónico-coral
Brahms creó diversas y muy importantes obras para coro y orquesta (sinfonías corales). La principal de ellas es el “Réquiem alemán op. 45 (London Philharmonic Orchestra, dir. Klaus Tennstedt & Jessye Norman). Brahms, que era agnóstico, compuso esta obra sobre textos bíblicos, pero escogiéndolos de modo que se reflejaran mucho más los aspectos humanos de la muerte que los propiamente religiosos, por lo que supone una contribución muy especial al género, ya que no se trata de una misa de réquiem propiamente dicha. El tratamiento del coro, los solistas y la orquesta es lírico y expresivo, aunque también existen influencias del oratorio y del contrapunto barrocos.

Además, en su etapa de madurez compuso una importante serie de obras para coro y orquesta basadas en textos de poetas alemanes: “La Canción del Destino op. 54 (Orchestre Revolutionairre et Romantique, The Monteverdi Choir & dir. John Eliot Gardiner), sobre texto de Friedrich Hölderlin, “Nänie" op. 82, sobre Friedrich von Schiller, el “Canto de las Parcas" op. 89 (Berliner Philharmoniker - Claudio Abbado) sobre texto de Goethe, o la “Rapsodia para contralto, coro masculino y orquesta" op. 53, (Kathleen Ferrier, contralto & The London Philharmonic Orchestra/Clemens Kraus) también con texto de Goethe. Otra obra perteneciente a este género es "Rinaldo" op. 50, (Anna Larsson, contralto, Stig Andersen, tenor & Danish National Choir) sobre Torquato Tasso, obra cercana al género operístico, en el cual Brahms no compuso ninguna obra.

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